Unos 146.000 niños tienen al menos un integrante del hogar preso

Unos 146.112 niñas, niños y adolescentes pertenecen a un hogar que tiene a algún integrante de su familia preso y esta condición ¨incrementa sus posibilidades¨ de ser pobres, pasar hambre, tener un mal rendimiento escolar, sufrir violencia o no tener acceso a una cobertura de salud, según un nuevo estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Se presentó “Infancias y encarcelamiento. Condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes cuyos padres o familiares están privados de la libertad en la Argentina”. En CiudadSI una lectura  en exclusiva del informe. Por Joaquín Cruzalegui.

Unos 146.112 niñas, niños y adolescentes pertenecen a un hogar que tiene a algún integrante de su familia preso y esta condición «incrementa sus posibilidades» de ser pobres, pasar hambre, tener un mal rendimiento escolar, sufrir violencia o no tener acceso a una cobertura de salud, según un nuevo estudio del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA).

Esta es una de las conclusiones del informe especial “Infancias y encarcelamiento. Condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes cuyos padres o familiares están privados de la libertad en la Argentina”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA junto con la oficina regional para América Latina y el Caribe de Church World Service (Cwslac).

El estudio ofrece una primera aproximación cuantitativa a la problemática de las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes con su padre, madre o algún referente encarcelado (Nnapes, de aquí en adelante) y el impacto que los encarcelamientos de aquellos les ocasionan.

La proporción de Nnapes a nivel nacional es de 1,12%; obteniendo para 2018 una estimación de 146.112 (niños, niñas y adolescentes pertenecientes a hogares con por lo menos algún miembro detenido al momento de responder la encuesta EDSA). Esta estimación probablemente subestime el fenómeno dado que una proporción de niños/as producto del encarcelamiento paterno ya no residen en sus hogares de origen, o el familiar encarcelado no es un miembro del hogar.

Su distribución geográfica se concentra en los centros urbanos: uno de cada tres Nnapes (38,5%) reside en el Gran Buenos Aires, el 9,3% reside en el Gran Rosario, el 5% en el Gran Córdoba, el 5,6% en el Gran Mendoza y el 41,6% en el resto de los centros urbanos del país. Se observa que el 37,9% de los Nnapes pertenece a hogares de sectores trabajadores informales, el 55,3% a hogares de estrato obrero integrado, el 6,2% a sectores medios no profesionales, y solo el 0,6% de los Nnapes pertenece a hogares de sectores medios profesionales.

El clima educativo de los hogares de los Nnapes es predominantemente bajo, siendo que casi la mitad (48,8%) pertenece a hogares con un clima educativo bajo, el 30,4% a hogares con un clima educativo medio-bajo, el 15,5% con clima educativo medio y sólo el 5,6% a hogares con clima educativo alto.

Se compararon las condiciones de vida de los Nnapes con las de sus pares más parecidos en términos de sus condiciones de vida pero que no tienen un miembro adulto de sus hogares privado de la libertad y se evidenció que:

– 7 de cada 10 Nnapes residen en hogares por debajo de la línea de pobreza (68,9%) y el 16,1% por debajo de la línea de indigencia, mientras que los NNA del grupo de comparación representan el 57,1% y el 19,9%, respectivamente.

– Se estima que dos de cada tres Nnapes (67,7%) no tienen cobertura de salud y se atienden en el hospital público, situación que alcanza al 60,9% de los NNA del grupo de comparación.

– Mientras 4 de cada 10 Nnapes de 0 a 12 años (40,2%) comparten la cama o colchón para dormir, esta situación se da en el 36,9% de sus pares del grupo de comparación.

– Más de uno de cada cuatro Nnapes (26,2%) no suele festejar su cumpleaños, situación que se da entre el 24,3% de los niños y niñas sin familiares detenidos.

– Mientras que el 13% de los Nnapes se encuentra expuesto a agresiones verbales y el 37,3% a agresiones físicas, estas situaciones se observan en el 5,6% y 23,6% de sus pares del grupo de comparación, respectivamente.

– La propensión al déficit educativo es uno de los datos destacados. Los Nnapes entre 4 y 17 años registran un rezago escolar del 19,2% frente al 12,7% en sus pares no Nnapes, 23,5% de probabilidad de haber repido algún año frente al 15,8%, y 13,6% no asiste a la escuela frente a 11,1. Asimismo, entre los niños/as escolarizados los Nnapes tienen el triple de probabilidad de necesitar apoyo escolar que pares No Nnapes (8,3% versus 2,8%).

Estas experiencias no solo revelan las necesidades insatisfechas y la especial vulnerabilidad de los niños/as que experimentan la ausencia de adultos de referencia por estar privados de su libertad, sino que dificultan el ejercicio del resto de los derechos, como gozar de buena salud, acceder plenamente a la educación o llevar una vida plena. Los Nnapes son víctimas invisibles del sistema penal.

El estudio completo en http://uca.edu.ar/es/noticias/infancias-y-encarcelamiento-condiciones-de-vida-de-ninas-ninos-y-adolescentes-cuyos-padres-o-familiares-estan-privados-de-la-libertad-en-la-argentina.+

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