Arquitectura en la Periferia: mujeres enseñando a mujeres a construir sus casas en Brasil

Es impresionante el espíritu de las mujeres que participan de los movimientos de lucha por la vivienda en Brasil.

Ellas coordinan con vigor las prácticas organizacionales y políticas de los asentamiento y la construcción de la vivienda popular

Fuente: Plataformaarquitectura

No es casualidad que muchas de las ocupaciones del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra) o del MTST (Movimiento de los Trabajadores sin techo) carguen nombres de mujeres como Dandara, una líder del período colonial.

Cheyenne Pereira Miguel es una de esas mujeres. La Coordinadora del MLB (Movimiento de Lucha en los Barrios, Villas y Favelas) -uno de los movimientos sociales de Belo Horizonte (MG)- se trasladó a la Ocupación Paulo Freire, en el suroeste de la capital minera, en el 2017. Ella y sus hermanos erigieron solos una casa de madera, alineada con la mayoría de las ocupaciones de la comunidad, donde la población no cuenta con asistencia técnica.

Ya con la casa hecha, la también modelo fotográfica y limpiadora de vidrios deseaba mejorar las condiciones de su vivienda. «Quería aprender cómo hacerlo para no gastar tanto en mano de obra en mi casa.»

Fue por intermedio de mujeres de la ocupación, como Eliana Silva, vecina a la suya, que Cheyenne se enteró del proyecto Arquitectura en la Periferia.

Mujeres que enseñan a mujeres a diseñar

A partir de una tesis de maestría de la arquitecta Carina Guedes, el proyecto Arquitectura en la Periferia funciona desde 2014 ofreciendo capacitación en asistencia técnica para mujeres en territorios con déficit de vivienda e infraestructura, como comunidades periféricas y ocupaciones.

«Trabajamos para que las mujeres tengan el máximo de autonomía en el proceso de toma de decisiones involucrando la mejora de sus casas», cuenta Carina. El cuerpo del proyecto también está compuesto por mujeres: además de la idealizadora, trabajan en él la arquitecta Marina Bornel y las ingenieros civiles Rafaela Dias y Tereza Barros.

La actuación del proyecto en ocupaciones como Paulo Freire y Eliana Silva muestra que, aunque las mujeres claramente están al frente de luchas civiles, «en la construcción civil y en las decisiones de cómo la casa va a ser la mayoría relata que sus voluntades no son respetadas, y algunas ni siquiera son consultadas. Son el padre, tío, marido o albañil que deciden. Esto trae consecuencias malas en la vida de las mujeres que, además del trabajo, cuidan el mantenimiento de la casa, tales como «cocinas sin ventilación, escaleras estrechas, grifos donde no se puede meter el cubo», lista la arquitecta.

Estructurado en talleres que duran de cuatro a seis meses, el proyecto se inicia con clases de dibujos y croquis. A continuación, aprenden nociones básicas financieras para tratar no sólo con el pequeño préstamo recibido del proyecto, sino también con las matemáticas de gastos corrientes y la compra de los materiales de construcción.

«Es interesante ver la transformación de ellas durante este proceso: líderes comunitarias ya reconocidas en ese espacio de lucha, pero no en el doméstico, pasan a ver que tienen igualmente la misma capacidad, y que a ellas sólo les falta el acceso a la información», relata Carina.

El papel social de la arquitectura

Cheyenne, que nunca tuvo experiencia con el área de asistencia técnica, va poniendo en práctica el aprendizaje de los talleres, aplicando conocimientos en albañilería, hidráulica, asentamiento de piso y eléctrica. «Para una mujer militante de ocupación, ese aprendizaje va más allá de la construcción. Él representa libertad y conquista.»

Carina también piensa que el proyecto tiene otra característica social importante: el de hacer que la arquitectura, profesión tradicionalmente destinada a la construcción y mejora de áreas privilegiadas, reconozca y reaccione a las abismales desigualdades sociales de Brasil.

«Una vez, haciendo una investigación con una residente de la Ocupación Dandara, vi que ya había un proyecto de arquitectura para ella. Ella decía que era hermoso, pero cuando pregunté por qué no se construyó, ella dijo: ‘No es para mí’. ¿De qué sirve un hermoso proyecto si se quedará en el cajón? La importancia de la asesoría técnica es reconocer los hábitos y el deseo de quien vive».

 

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