Ciudades colaborativas

¿Qué papel cumple el ciudadano en este tipo de ciudad? ¿Es un sujeto que proporciona información a las administraciones a partir de las tecnologías aplicadas a la ciudad? ¿o las tecnologías pueden ser utilizadas para que las personas programen en qué tipo de ciudad quieren vivir?

Luego de la presentación en el Bajo de San Isidro, aprovechamos la visita de Carolina al país para entrevistarla. Hablamos de la cooperativa Las Indias, del camino a una ciudad sustentable. Las claves para la innovación y empoderamiento de las comunidades en esta entrevista.

Para los que no te conocen: contanos como llegaste a Bilbao para trabajar en Fondaki.

En 2011, mientras Las Indias desarrollaban parte de sus proyectos en Montevideo y Buenos Aires, tuve oportunidad de conocer personalmente a los integrantes de esta cooperativa de la cual ya había leído parte de su producción escrita, tanto en su blog como en sus publicaciones.

A partir de ese momento comienzo a colaborar con ellos, de manera tímida, en un proyecto que estaba asociado a lo que se denomina «globalización de los pequeños».

A finales de ese año, viajo durante el verano porteño a Bilbao y surge la posibilidad de poner en marcha una pequeña empresa cuyo modelo había diseñado las Indias hacía algún tiempo. Así se inició Fondaki y así me instalé en Bilbao.

Sin embargo, llevar la coordinación de esta empresa no fue lo único que hice. En las indias llevamos los proyectos y tareas de manera colaborativa y pude aprender y compartir conocimientos en muchos proyectos realmente apasionantes de lo más diversos, que tienen en común la innovación y el empoderamiento de las comunidades.

Desde el hiperconsumismo hasta repensar las ciudades hay un largo trecho: ¿cuáles son las premisas fundamentales para recorrer el camino hacia un consumo colaborativo?

La economía colaborativa es el marco cultural que nos permite aprovechar de mejor manera un contexto global de reducción de escalas de producción y de uso intensivo de la tecnología. En este marco, Internet es una pieza fundamental para lograr mayor alcance y democratizar el acceso a la comunicación pública y a los mercados independientemente de tu lugar y tamaño.

El consumo colaborativo es solo una parte de la economía colaborativa y es algo que ya conocemos. Los jardines rodantes, las compras comunitarias o compartir un departamento, son ejemplos de este tipo de consumo. Actualmente, diversas plataformas e innovaciones tecnológicas permiten que esta forma de consumo se diversifique y se expanda.

Consumir de manera colaborativa no necesariamente tiene que ver con consumir menos sino con consumir más eficientemente. Compartir un espacio de coworking, por ejemplo, no solo permite abaratar costos de oficina; lo más importante es que permite compartir ideas con otros, elegir espacios de trabajo de acuerdo a tus necesidades de ubicación, etc.

The Hub Impact, coworking en Madrid

The Hub Impact, coworking en Madrid

La matriz de un cambio cultural generalmente se centra en los pequeños cambios dentro de los paradigmas. ¿El planteamiento de una economía colaborativa como una forma de rediseñar el capitalismo es posible?

La economía colaborativa es importante como cambio cultural que reinterpreta los servicios públicos y como sistema de financiación (a través del crowdfunding) para proyectos de desarrollo del comunal productivo y de la economía directa.

La clave que hace posible cambios sostenibles en las relaciones económicas está en el incremento de la productividad y eso está ocurriendo:

– Desde la economía directa, al empoderar a las PYMEs industriales, difundiendo el uso productivo del procomún digital, globalizándolas y multiplicando su productividad

– Desde el modo de producción p2p tanto en inmateriales como el software libre, como, cada vez más, gracias a un creciente procomún de diseño industrial, en la producción de objetos de consumo.

En ambos casos, generando nuevos modelos de negocios innovadores que no se apoyan en un sistema de patentes ni de meras rondas de financiación para obtener beneficios.

Refiriéndonos un poco al desarrollo de la ciudad pensada colaborativamente ¿cuál es tu opinión sobre el panorama actual, y tu perspectiva a largo plazo?

Creo que la gran discusión en las ciudades en este momento es la de las smart cities. ¿Qué es una ciudad inteligente? ¿Qué papel cumple el ciudadano en este tipo de ciudad? ¿Es un sujeto que proporciona información a las administraciones a partir de las tecnologías aplicadas a la ciudad? ¿o las tecnologías pueden ser utilizadas para que las personas programen en qué tipo de ciudad quieren vivir? ¿Son las ciudades las que programan a los vecinos o son las personas las que programan a las ciudades?

El tipo de tecnología aplicada, con apariencia más o menos verde, más o menos segura o más o menos colaborativa, en realidad está determinando qué lugar tendrá la gente y sus modos de vida y qué se hará con los datos que la gente proporcione en su uso de la ciudad: quién los utilizará y para qué, el ciudadano los otorga o la administración o una empresa se los quita, cómo mejorarán de manera fehaciente su vida.

Para concluir, ¿qué iniciativas o innovaciones te parecen remarcables en estos últimos tiempos?

Varias de las experiencias que hemos detectado en los últimos tiempos se encuentran reflejadas en este post que, sin duda, es un magnífico resumen de cuáles son los tipos de iniciativa que nos pueden ayudar a pensar en ciudades de abundancia: 33 proyectos de éxito que impulsan una sociedad de abundancia

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