Cómo motivar a un niño que no le gusta leer

María Orozco desde Ciudad Activa, Centro Cultural del IADEPP sugiere alunas ideas para acercar a los chicos a los libros y recomienda editoriales como Pekeleke y Kalandraka.

Con mucha ilusión pensamos en el momento en que nuestro hijo comience a leer de manera autónoma y muchos padres se encuentran con que a su niño no le gusta leer. Sobre esto reflexionaremos en esta nota, daremos algunos tips y las ya clásicas recomendaciones semanales en literatura infantil.

Esta falta de interés, o de entusiasmo, puede deberse a muchas causas. Es importante que comprendamos cuál es el origen y seamos conscientes de que aún podemos motivar a un niño que no le gusta leer

Aunque parezca muy obvio, los problemas de visión no siempre se identifican en los primeros años de vida. Si un niño no quiere leer no está de más que comprobemos que su dificultad no tiene su origen en que problemas de visión.

De la misma manera, puede que el pequeño esté experimentando un trastorno o dificultad para adquirir esta habilidad, como sería la dislexia.

El proceso de aprendizaje de la lectura

Decía que voy a reflexionar en este nota y es que creo que lo primero que tenemos que hacer tanto padres como educadores es valorar cómo estamos enseñando a los niños a que se inicien en la lectura autónoma.

En muchos, muchísimos casos, es un proceso que no respeta los tiempos de los niños sino que los fuerza a adquirir esta destreza todos al mismo tiempo. Aunque la enseñanza obligatoria no comienza hasta primer grado y por tanto lo lógico sería empezar en ese momento a juntar las primeras letras, la realidad es distinta: en muchos colegios se aprende a leer en jardín .

Forzar a nenes tan chicos para que aprendan a leer, sea cual sea su nivel de madurez e interés es un a bomba de tiempo. Para es fácil, incluso no siendo su momento, pero para otros será un gran esfuerzo entonces el comienzo ya será malo: para el niño aprender a leer está siendo un camino tedioso, muy lejos de algo lúdico y divertido.

Pensemos también en qué métodos de enseñanza se emplean aún hoy en día. Horas y horas desde muy pequeños sentados leyendo textos, haciendo fichas, rellenando esos terribles resúmenes de cada libro de lectura escolar. ¿Parece divertido? No, no lo es, y es complicado que un niño pueda identificar eso como algo que le divierte hacer fuera del horario escolar.

Muchos chicos salen del colegio exprimidos al máximo y si la lectura allí es una imposición aburrida y tediosa, difícilmente querrán leer al salir de clase.

El nivel de lectura: fundamental para disfrutar de los libros

Algo por lo que pasan todos los chicos es por el cansancio ante sus primeras lecturas en solitario.

Cuando comienza el proceso de lectura autónoma leer apenas dos o tres párrafos ya supone un gran esfuerzo porque les falta agilidad, vocabulario, soltura y confianza. A nosotros adultos nos puede parecer que dos o tres párrafos no son nada, pero para el niño que comienza es una tarea cansadora.

Para empezar a disfrutar de los libros los niños necesitan alcanzar un nivel de lectura suficiente para no cansarse.

El problema es que para alcanzar ese nivel es necesario leer mucho.

Para disfrutar de un libro hay que saber leer rápido y sin esfuerzo. Y para eso hay que practicar.

Y aquí entramos en la trampa: el niño no quiere leer porque se cansa y si no lee no mejora y si no mejora su destreza lectora no dejará de estar cansado a los pocos párrafos… por lo que nunca disfrutará de la lectura.

En este proceso es fundamental el apoyo de los profesores y de los padres, obviamente, para conseguir que el niño sea consciente de que, como fuera un deporte, necesita practicar esta habilidad. No es tarea fácil, desde ya, pero es una de las partes del proceso más delicadas. Si le ofrecemos lecturas sencillas y divertidas, si hacemos de la lectura algo genial y los acompañamos en los pequeños logros seguro que vamos a conseguir que adquiera esa destreza y salte el escalón. Lo que lo espera del otro lado es una recompensa inmensa, pero a veces es complicado escalar esa montaña.

Lamentablemente muchos chicos se quedan estancados en esta fase. Si no actuamos, la dificultad en la lectura se va arrastrando durante varios grados, cada vez más marcada por el aumento de nivel y las exigencias normales. Llega un momento que el chico ya no quiere leer absolutamente nada más fuera del cole porque la lectura del colegio ya le resulta un enorme esfuerzo y, como cualquier persona, en su tiempo libre quiere descansar.

El ejemplo es importante pero no es todo

Al hablar de crianza mucha gente dice que el ejemplo es fundamental. Y, sí, por supuesto que lo es, porque difícilmente un niño va a leer en una casa donde no hay libros, donde sus padres no leen, en la que nunca se va a la biblioteca, ni se compran libros ni forman parte de la vida diaria.

Pero la realidad es que el ejemplo, siendo importante, no es todo. Es muy muy habitual que en una casa de padres lectores uno o varios de sus hijos no estén motivados por la lectura. Puede ser porque no lograron alcanzar la destreza suficiente para no cansarse, o porque se desmotivan en el colegio, o porque las lecturas que tienen a su alcance no les atraen, porque se han enfrentado a libros demasiado complicados demasiado pronto… Tener padres o hermanos grandes lectores no garantiza ser un gran lector.

Tampoco pasa nada por no leer

Es importante transmitir al niño la idea de que leer es maravilloso pero no es obligatorio.

Leer debería ser un hobby. Extraordinario, sin duda. Quizá el mejor de todos. Pero no debemos imponerles una carga moral. Si no les gusta leer, no pasa nada, no son peores ni mejores que nadie.

Además, nada es permanente. Es posible que un chico no disfrute de la lectura en sus primeros años y se encuentre con ella en su adolescencia. Al revés, es posible que un niño tenga fiebre lectora durante toda su infancia y termine abandonando el gusto cuando sea adulto.

La lectura tiene que ser algo positivo. No se puede leer en la fuerza.

Revisemos nuestras expectativas

Como padres amantes de la literatura a veces cuesta aceptar que a tu hijo no le desagrada leer pero tampoco es su prioridad número uno.

A veces vemos que se insiste sobre cómo motivar a un chico que no le gusta leer y después descubrimos que no es que no le guste, simplemente que no está tan enganchado como se cree que debería estar.

Al final es una cuestión de revisar nuestras propias expectativas. Quizá nosotros fuimos niños de leer horas y horas diariamente, quizá hoy en día seguimos leyendo muchísimo, quizá somos de esas personas para las que un libro es el mejor regalo del mundo. Pero puede suceder que nuestro hijo no llegue nunca a estar tan enganchado y no pasa nada. Esto no significa que no le guste leer, significa que no le gusta leer tantísimo como a nosotros.

No se puede imponer el amor a los libros

Continuando con lo anterior, imponer la lectura por la fuerza es algo espantoso que solo puede ir en nuestra contra (y en la del chico, obvio). ¿Obligamos a los chicos a jugar a la escondida, a ir al cine o a jugar con sus amigos? Lo mismo pasa con los libros.

Creo, además, que debemos reforzar la idea de que una cosa es lo que se hace en el colegio durante las horas lectivas y otra cosa es lo que hacemos en nuestro tiempo libre. Si en el cole las lecturas no son entretenidas o se plantean de manera aburrida es importante explicarle a tu hijo que lo que sucede en el cole se queda en el cole.

El niño debería tener libertad total cuando está disfrutando de su tiempo libre, para decidir qué quiere leer cuándo y cómo.

Esto incluye:

  • No imponerle que lea determinados libros porque a nosotros nos parezcan buenos.
  • No obligarlo a terminar un libro si no le gusta.
  • No retarlo si un día no quiere leer.
  • No hacerle un interrogatorio cada vez que leyó algo.
  • No juzgar negativamente sus lecturas (teniendo en cuenta que son apropiadas para su edad, obviamente).
  • No forzarlo a leer libros que no son apropiados para su nivel de lectura, más allá de la edad que tenga.

Elegir lecturas adecuadas

Para cualquier chico, pero especialmente cuando necesita un extra de motivación, es importante elegir bien el libro que le ofrecemos.

¿Estas seguro que no le gusta leer? ¿Le ofreciste libros que le gusten de verdad?

Un error muy común es considerar que por edad tiene que estar leyendo determinado tipo de libro sin tener en cuenta si son adecuados para su nivel de lectura real. Volvemos a lo ya comentado: si para el niño leer resulta tortuoso, no querrá leer.

Por ejemplo, con los cómics infantiles. Un formato fantástico para cualquier lector, especialmente para primeros lectores, que además estamos asistiendo ahora a un auge impresionante. Todavía existen muchos prejuicios contra este género, como si fuera algo menor, residual, que no vale la pena.  Leer cómics es leer y si al niño le gustan ¡tenemos una gran ayuda en este género de literatura infantil!

Pasa también muy seguido cuando nos encaprichamos con que el niño pase rápido a la narrativa infantil. Dejémoslo claro: para leer un libro de 200 páginas sin ilustraciones y siendo en blanco y negro hay que estar muy motivado. Si no tenés el gusanito de la lectura ya en el cuerpo, ese tipo de libro es muy posible que no le guste. Y eso no es lo que queremos.

Vamos a disfrutar del amplísimo abanico de libros para niños que tenemos a nuestra disposición y a valorarlo como se merece. Nosotros no tuvimos esa suerte, nuestros hijos sí. Hoy tenemos libros para bebés absolutamente maravillosos, para que crezcan rodeados de libros desde que se mantienen sentados, ¡incluso antes! Y a partir de ahí el universo que tenemos adelante es casi infinito. No hay necesidad de forzar los tiempos, seguro seguro seguro que hay una lectura ideal para tu hijo.

Del mismo modo, respetemos sus gustos. Habrá chicos que solo quieran leer historias de dragones, otros estarán interesados en las aventuras, otros en las historias de amigos y otros solo querrán ver en el papel a los dibujos animados que vieron en la tele. Algunos chicos necesitarán libros que les pidan de su interacción y otros que disfruten de lecturas tranquilas. Otros serán muy sensibles a historias que hablen de fantasmas o monstruos y a otros les encantará esta temática. Mientras sean contenidos adecuados a su edad y madurez, todo está bien. No pasa nada si el chico solo quiere libros de buscar y encontrar o de franquicias de dibujos. Leer es leer y toda pasión tiene un comienzo.

Buscar el momento ideal

Vivimos unas vidas muy estresantes.

Los niños tienen poco tiempo para ser niños.

Pero sucede que los libros requieren calma y requieren una mente despejada. Un chico agotado de todo un día de actividades es muy poco probable que encuentre fuerzas al final del día para leer.

¿Qué podemos hacer? Buscar su momento ideal. La lectura nocturna, antes de dormir, es genial, pero es posible que no sea la mejor opción para tu hijo si llega al final del día muy cansado. ¿Puede leer después de comer? ¿Antes de la cena? Son opciones que quizá no se nos ocurren pero todo es cuestión de ir probando. Un ambiente relajado, un poco de silencio y un buen libro.

Decálogo para fomentar la lectura en los niños

Te dejo algunas ideas para motivar a un niño que no le gusta leer:

  1. No forzar a leer.
  2. No retar ni reprochar si no quiere leer.
  3. No imponerle lecturas bajo ningún concepto.
  4. No obligarle a terminar un libro.
  5. No interrogalo sobre el libro .
  6. Respetar sus gustos y dejarlo que elija sus lecturas.
  7. Entender que a veces hay «crisis lectoras«.
  8. Ayudarlo a encontrar un libro que le guste.
  9. Compartir un rato y hacer de ese momento algo especial en familia y no una actividad solitaria.
  10. Asociar la lectura siempre a cosas positivas y hacer que forme parte de la vida de toda la familia.

Los recomendados son:

¿De qué color es un beso? de Rocio Bonilla – Algar Editorial

Es un precioso álbum ilustrado que nos permite hablar de sentimientos. ¿Qué sentimos cuándo damos besos? ¿Con qué color podemos definir esa emoción?

Tú y yo – El cuento más bonito del mundo de Elisenda Roca y Guridi – Editorial Combel

Es un preciosísimo libro cuyo eje central es la aceptación de la llegada de un hermanito y el profundo amor que nuestro protagonista acaba sintiendo por él.

El narrador del cuento es el hermano mayor, que se dirige al pequeño.

El Monstruo de Colores de Anna Llenas – Editorial Flamboyant

Es otro de los imprescindibles en nuestra «biblioteca de sentimientos«.

Un álbum ilustrado súper ventas, presente en miles de hogares, aulas y ludotecas. Fue publicado a finales de 2012 pero creo que ya podemos decir que es todo un referente y una obra que no nos puede faltar si tenemos hijos.

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