El poder de una canción de cuna

La música es crucial para el desarrollo del cerebros de los niños y sus efectos beneficiosos perduran a lo largo de la vida en aspectos que van mucho más allá de los puramente musicales.

Los primeros años de vida son fundamentales para establecer los cimientos futuros de la productividad y el bienestar de las personas. Los especialistas del BID y expertos en el tema comparten información y experiencias internacionales relacionadas al desarrollo infantil. 

Fuente: BID

Andrea Proaño es consultora en comunicaciones en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. En este informe nos cuenta lo fundamental de la música desde la gestación.

¿Por qué cantar nanas?

A los tres meses de gestación el oído humano ya está formado. Por ello, los sonidos que escuchan los bebés en el vientre materno, desde la voz de los padres hasta los ruidos de fondo, se convierten en sus primeras interacciones con el mundo. La música, especialmente, genera una sensación de estar acompañados, que puede ayudar a calmar a los bebés. Además, libera dopamina, la hormona que producimos cuando sentimos placer. No sorprende, pues, que cuando un bebé está llorando, una técnica que emplean los cuidadores a menudo es cantarles, ya que la música reduce el estrés y mejora el ánimo.

Impacto sobre el desarrollo

El potencial de la música de convertirse en un estímulo de comunicación y de expresión—incluso antes de poder hablar—  podría ser explorado desde antes del nacimiento y durante la crianza. La música puede estimular e influenciar tres áreas del desarrollo del lenguaje:

  • El lenguaje infantil, al ayudar al diálogo cuando las destrezas lingüísticas aún no se han desarrollado por completo, y enriquecer y expandir el vocabulario.
  • El lenguaje corporal, al manifestarse en gestos espontáneos y auténticos de cada niño y favorecer el desarrollo de los músculos al incitarlos al movimiento corporal, a ganar ritmo y equilibrio y a explorar sus sentidos.
  • El lenguaje emocional. La música podría hacer más sociables a los niños pues tiene un efecto contagioso que podría influir sobre mejores y mayores interacciones entre ellos y con los adultos a su alrededor.

Por otra parte, la relación entre la música y el desarrollo de las destrezas neurocognitivas se ha presentado en numerosos estudios: incentiva la creatividad y la imaginación infantil y contribuye a la capacidad de escucha, memoria, atención y abstracción, además de ayudarles a resolver problemas matemáticos y de razonamiento complejos. De acuerdo a un conocido diario médico, los niños con acceso a una educación musical tienen mejor memoria a corto plazo, más habilidades de planificación e inteligencia verbal, y, a la larga, resultados académicos más destacados.

La música como inclusión

La musicoterapia, el uso de la música de manera controlada con propósitos clínicos, se utiliza cada vez más para tratar distintas condiciones médicas desde la infancia, especialmente en niños con discapacidad, dificultades motoras o de lenguaje y trastornos neurológicos o emocionales. La Fundación El Triángulo, en Ecuador, lleva a cabo desde hace más de 25 años un proyecto que explota, a través de las artes escénicas, las habilidades de teatro, danza, música y arte en niños con discapacidad física e intelectual. Esta iniciativa, que lucha por la igualdad de oportunidades y la inclusión social de las personas con discapacidad intelectual desde los primeros años, ha encontrado en la música una de sus herramientas más efectivas.

La música también podría repercutir positivamente sobre el desarrollo de los niños en condiciones de riesgo y vulnerabilidad. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo evalúa el impacto de un programa musical sobre el desarrollo de los niños en un contexto de pobreza y alta exposición a la violencia en Venezuela. Los resultados sugieren que al término de un año, los niños con oportunidades de acceder al programa musical tuvieron más autocontrol y menos problemas de conducta, efecto que se duplicó entre los del sexo masculino. La principal conclusión tuvo que ver con el efecto de la música en edad temprana: mientras menores fueran los niños, mayor la posibilidad de que la música tuviera un impacto positivo.

Implicaciones prácticas

El potencial de las intervenciones musicales de calidad en la primera infancia, sobre todo en las zonas más pobres y vulnerables, no está suficientemente explorado ni monitoreado. En muchos de estos lugares la música puede incluso no ser una opción, ya sea porque los padres no tienen acceso a instrumentos o dispositivos musicales o por carencia de tiempo o de conocimientos sobre sus posibilidades.

Un reto pendiente es cómo incorporar este elemento sin caer en el peligroso error de convertirlo en una actividad superficial para mantener entretenidos a los niños en el canto y el baile, sin proveer oportunidades reales de estimulación y aprendizaje ya sea a través de la misma música, o en otras áreas del desarrollo.

Entender que los beneficios de invertir en los primeros años de la infancia son mucho mayores que en cualquier otra época de la vida debería impulsarnos a pensar en iniciativas creativas, costo-efectivas y estratégicas para incluir la música en los programas de desarrollo infantil y de educación temprana. Y como la música es un lenguaje universal que no conoce de edades, su efecto podría hacerse sentir no solo en los niños de cualquier parte del mundo, sino también en sus cuidadores y, a la larga, en la sociedad en general.

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