Enfoque biocultural para la conservación de polinizadores

Tenemos que comer mejor de lo que estamos comiendo y para eso necesitamos interpelar el sistema de producción.

Un estudio publicado en Nature Sustainability, del que participó un investigador del CONICET, indaga en las estrategias de diferentes culturas locales para proteger a estos importantes vectores en la producción de alimentos.

Fuente: CONICET

Los polinizadores son agentes fundamentales para el mantenimiento de la salud de los ecosistemas y la producción de alimentos de consumo humano. Sin embargo, de acuerdo a los expertos, en la actualidad su diversidad se encuentra en deterioro a nivel global debido al avance de modos tecnificados de producción agropecuaria que, de forma simultánea, tienden a privilegiar la producción de pocos cultivos en grandes parcelas de tierra así como a reducir –a través del avance de la frontera agrícola- las áreas de vegetación silvestre en las que los animales responsables de transportar el polen pueden reproducirse y hallar alimento.

En 2016, un equipo de científicos de todo el mundo a través de la  Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un informe en el que se alertaba sobre la crítica situación de los polinizadores a nivel mundial y se sugerían una serie de recomendaciones a los tomadores de decisiones destinadas a su conservación.

A partir del informe de 2016, los científicos que colaboraron en su realización publicaron una serie de artículos en revistas especializadas sobre distintas cuestiones vinculadas a la problemática de los polinizadores. Como parte de esta constelación de trabajos, hoy la prestigiosa revista Nature Sustainability publicó un artículo del que participa Leonardo Galetto, investigador superior en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC), en el que se da cuenta de las estrategias de conservación de los polinizadores de las diferentes comunidades locales y pueblos indígenas de todo el mundo, al tiempo que se propone valorizar estos conocimientos en función de promover la producción diversificada de alimentos.

“Frente a la necesidad de mantener la diversidad de polinizadores, este nuevo trabajo busca explorar visiones y prácticas sobre la gestión del paisaje y el mantenimiento de sistemas de producción de alimentos diversificados que realizan comunidades de distintas culturas. Caracterizamos este tipo de enfoques como bioculturales. La idea es que, a partir de nutrirnos de los conocimientos de las comunidades locales y complementar el conocimiento científico, podamos desarrollar estrategias de conservación más completas”, explica Galetto.

De acuerdo a Galetto, la compleja relación entre la conservación de los polinizadores, los servicios ecosistémicos y la producción de alimentos debe necesariamente ser abordada de desde distintas aproximaciones y apuntar a proponer medidas para que sean tenidas en cuenta por los gobiernos, pero también por productores y consumidores.

“Las comunidades locales tienen un conocimiento y una relación con el ambiente muy distinta a la de la mayoría de nosotros. Ese conocimiento es valioso y se vincula a prácticas que deben rescatarse y ser coproducidas entre los científicos y las comunidades locales con el objetivo de mantener el aporte de los polinizadores a la producción de alimentos que consumimos cotidianamente”, afirma el investigador.

El propósito de estas propuestas es ayudar a garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria de las diferentes naciones de manera que estas no dependan de la necesidad de importar comida para que sus habitantes puedan contar con una dieta variada y de calidad nutricional.

“El modelo agropecuario industrial vigente no es sostenible en el largo plazo y puede ser perjudicial para la soberanía alimentaria. Con el tiempo, los ambientes se contaminan por el uso masivo de agroquímicos – otra de la causas de la disminución de polinizadores- al tiempo que se empobrecen al perderse la diversidad biológica y de los cultivos. Incluso para producir un único cultivo necesitas que el suelo conserve sus nutrientes, comenta Galetto. “Tenemos que pensar cuál es el modelo productivo que queremos y cuáles son los costos o beneficios de mantener uno u otro. El actual está centrado en la renta pero implica un alto costo socio-ambiental”, comenta Galetto.

De acuerdo al artículo, las políticas que reconocen la tenencia sobre las tierras tradicionales y fortalecen las áreas indígenas favorecen la conservación de los polinizadores y, por lo tanto, ofrecen beneficios para las personas.

“Es importante aclarar que nuestra propuesta no implicaría producir menor cantidad de de comida a nivel global. Por el contrario, está probado que la cantidad y la calidad de alimentos que se puede obtener de pequeñas parcelas diversificadas es mayor a la que nos pueden dar un único cultivo sembrado en una gran extensión de tierra”, subraya Galetto.

Según el investigador, esto no quiere decir que haya que eliminar completamente el sistema industrial de producción agrícola actual, sino que es necesario complementarlo con el ordenamiento del territorio y una diversificación de los cultivos que apunte a obtener una mayor cantidad y calidad de alimentos nivel local y regional.

“Tenemos que comer mejor de lo que estamos comiendo y para eso necesitamos interpelar el sistema de producción. En este sentido, incorporar conocimientos generado por las comunidades locales para conservar polinizadores sería un aporte fundamental”, concluye el investigador.

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