La banda de sonido de regreso a la democracia

#NuncaMas: GAN abre su portafolio de melómano para entrega cinco discos que florecieron en pleno regreso de la democracia con un dato no menor; este material es un adelanto exclusivo de su próximo libro.

En este repaso, GAN recorre algunos discos puntuales que florecieron en pleno regreso de la democracia. Los perfiles forman parte de su próximo libro, Éramos tan modernos – Costumbres argentina de decir no, donde revisa la producción de varios músicos y grupos argentinos que hicieron de la negación y la disidencia su estandarte. 

Diana Nylon 

El ciudadano 

(Can Records, 1983) 

Moderno y bailable. Comprometido e irónico. Quizá la nula publicidad, la mala distribución y una pobre calidad de sonido, indujeron a que el debut y despedida de Diana Nylon –nuestra Grace Jones– y su troupe no fuera lo que tendría que haber sido: el eslabón perdido entre esa modernidad porteña incipiente y la denuncia de los abusos militares; una grieta que el álbum de Nylon perforó. Esa alternancia entre lo testimonial y lo divertido era posible, era viable. No obstante, y pese a contar con todos los ingredientes comedidos, El ciudadano no obtuvo el reconocimiento y la relevancia que encerró su desafío. Dos grande momentos del disco: el reggae “Se va acabar” y el descarado “Gracias general”. 

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Charly García 

Clics modernos 

(SG Discos, 1983) 

Charly García –hasta ese instante con el pelo largo hippie que lo identificó– se cortó las “lanas” en su estadía neoyorquina de 1983 para grabar el fundamental Clics modernos, álbum en donde visitó terrenos nunca hasta entonces explorados por su música –la caja de ritmos, el uso del novedoso sampler–, entroncándolos con sus canciones entre funkys y tangueras –de Prince y James Brown a Steely Dan y Carlos Gardel–. Además, ese año García produjo dos discos muy importantes: el regreso con nueva formación de Los Abuelos de la Nada –con un jovencísimo Andrés Calamaro en sus filas– y el notable La dicha en movimiento de Los Twist –con unos inspirados Daniel Melingo y Pipo Cipolatti al frente–. En Clics modernos García decidió ponerse a la altura de los tiempos que corrían y en la decisión parecería saltar de bando. Si unos meses atrás podía cantar en la despedida de Serú Girán en Obras Sanitarias –primeros días de marzo de 1982– los versos de “Mientras miro las nuevas olas” (Bicicleta, SG Discos, 1980) con gesto canchero y sarcástico –“Corbatas con saco gris / flequillo sólo hasta la nariz / La historia prosigue / pero, amigo, yo ya la vi”–, ahora exhibía su “raro peinado nuevo” con hidalguía y actitud. Dos grandes momentos: el tanguero “No soy un extraño” y el efervescente “Nos siguen pegando abajo”. 

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V8 

Luchando por el metal 

(Umbral, 1983) 

Los Violadores 

Los Violadores 

(Umbral, 1983) 

Las diversas subculturas que estaban floreciendo –el rock moderno, el heavy metal, el punk, el tecno– parecían estar en total acuerdo era que ese rock hegemónico –que tenía a la cara de Charly García como patrón– olía a pasado, enmascarado en una nostalgia de amor y paz . Uno de los testimonios clarísimos de este fastidio se encuentra en Luchando por el metal (Umbral, 1983), el primer disco del cuarteto metálico V8 –se separarán en 1987: Iorio formó Hermética, y Zamarbide, Roldán y Cenci crearon Logos–. Si Virus en “El banquete” (Recrudece, SG Discos, 1982) usaba la ironía para dar cuenta de su rechazo al ofrecimiento para participar del Festival de Solidaridad Latinoamericana, en cambio V8 hizo explícito su repudio a formas de identidad que tenían estancado al rock en un letargo. Otros que no se andaban con vueltas eran Los Violadores, uno de los precursores del punk local con Los Baraja, Los Laxantes y Control, entre otros. También en su álbum debut –grabado un año antes y publicado por el mismo sello que el de V8– sacaron a relucir su poca paciencia con el rock setentista y hippie. Dos grandes momentos: las imbatibles “Destrucción” de V8 y “Represión” de Los Violadores. 

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