Manipulación genética

La edición de los genes es una realidad, principalmente en el mundo de los cultivos, y también de la crianza de animales, pero está prohibido manipular genéticamente los embriones humanos en gran parte del mundo, nuestro país incluido.

La Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA reunió a reconocidos especialistas para exponer y debatir sobre manipulación genética, los acuerdos actuales y el alcance de la terapia génica en nuestro país.

Fuente: UBA

Con el propósito de dar lugar al debate y conocer el punto de vista científico, técnico y ético acerca del tema, la UBA convocó a los Doctores Alberto Kornblihtt y  Víctor Penchaszadeh; las Doctoras Diana Cohen Agrest y Patricia Digilio y la Abogada Natalia de la Torre, cada uno, especialista, desde diferente disciplina. La exposición y debate fue moderada por el Secretario de Ciencia y Técnica de la Universidad, Dr. Aníbal Cofone.

 

Las charlas, en su mayoría fueron abordadas a partir del caso del genetista chino He Jiankui, responsable del nacimiento de los dos primeros bebés genéticamente modificados de la historia.

¿Manipulación o terapia?

La posibilidad de modificar la información genética o introducir un gen sano en células que tienen un gen enfermo se conoce como terapia génica y ésta ha sido utilizada desde hace décadas, de manera experimental, aunque aún no existe ningún protocolo que sea rutinario en hospital o instituto de salud, alguno.

Estas tecnologías se pueden utilizar para producir un cambio genético en especial, como por ejemplo, que no se manifieste una determinada enfermedad.

El genetista chino, He Jiankui, utilizó una técnica común en la modificación genética conocida como CRISPR-Cas9, muy en boga hoy en día porque es rápida, barata, segura y más eficiente que otros métodos.

“La técnica de CRISPR es mucho más eficiente, más poderosa y más fácil de aplicar pero tiene sus bemoles” comenzó aclarando el Dr. Kornblihtt, biólogo molecular y director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias.

El problema  -para Kornblihtt- es dónde aplicar esta técnica, ya que la terapia génica puede aplicarse en técnicas somáticas, es decir, en células de un individuo que ya nació, niño o adulto, tratando de o corregir o introducir un gen sano en un órgano o tejido particular. Además, puede utilizarse in útero, en el feto que ya está desarrollándose en un embarazo que ya progresa o, por último, podría realizarse in ovo, en el cigoto. “Y el problema es que desde hace muchos años, biólogos y médicos estamos convencidos de que no es pertinente, ni siquiera necesario, realizar terapia génica in ovo porque eso generaría un cambio en el ser humano que va a nacer, que además de todo, sería heredable, por lo tanto, sería transmitido a la descendencia de ese individuo”, remarcó con especial interés, Kornblihtt.

El Dr. Penchaszadeh, médico con especializaciones en pediatría, genética médica, salud pública y bioética coincidió con los reparos mencionados por su colega y subrayó que no todo se reduce al genoma humano y las enfermedades no están determinadas únicamente por éste.

“No existen características humanas que estén determinadas solamente por el genoma, sino, que todas ellas son el resultado de las influencias recíprocas entre el genoma y el medioambiente biológico y social en que estamos inmersos. No hay enfermedad conocida en que no participen tanto lo genético como lo ambiental en su causalidad, salvo excepciones, el medio ambiente es mucho más poderoso que el genoma en determinar el estado de salud de la población”, dijo Penchaszadeh.

El especialista en Derechos Humanos, también hizo referencia a que sería muy peligroso que el mercado y no las necesidades de la población, determinen el camino de los adelantos científicos, por ende, es necesario que estos avances se hagan siguiendo normas éticas, que haya un control social y de los Estados, ya que si no se regulan las prácticas, por cuestiones económicas, se estaría contribuyendo a crear sociedades aún más desiguales.

Los límites éticos y la regulación legal

El tema, analizado desde el punto de vista filosófico, se vuelve un problema ontológico. La especialista Patricia Digilio alegó que, como sociedad, debemos preguntarnos cuál es el límite de la construcción terapéutica. Además, destacó que estos adelantos deben ser algo que no puede ser tomado a la ligera, ya que es civilizatorio.

“Tenemos que definir entonces: ¿Qué es la vida? ¿Qué es un ser humano»?, se preguntó. Remarcó Digilio, que en esta búsqueda de la construcción terapéutica hay que tener cuidado con el imaginario de la perfección porque estas categorías influyen sobre las nuevas construcciones sociales.

Cohen Agrest, en tanto, centró su ponencia en el caso del genetista chino, y consideró que, justamente, se está en los albores de las investigaciones y que habrá que esperar con cuidado cómo seguirá este fenómeno, especialmente con esta técnica de editar molecularmente los genes.

Estas prácticas están rodeadas de dudas, de consideraciones éticas y circunstancias especiales: “En el caso chino, por ejemplo, las niñas fueron modificadas genéticamente para que tuvieran resistencia al HIV, cuando en realidad, podrían haberse utilizado otras técnicas para evitarlo. Además, tampoco se dijo la verdad sobre el resultado final que se buscaba con esto. Hubo colegas que estuvieron en desacuerdo con este hecho, pero así y todo, las niñas nacieron con estas condiciones” remarcó la Dra. Cohen Agrest.

Los avances científicos, sobre todo en este aspecto tan controversial, necesitan del marco legal para que puedan ser regulados. Una de las cuestiones fundamentales que aún hoy no ha sido dirimida en el Código civil y comercial argentino es desde cuándo comienza la existencia de la persona humana. A partir de allí, es prácticamente imposible resolver todas las derivaciones del tema.

Natalia de la Torre fue quien cerró las ponencias y se refirió, justamente al debate actual sobre la legislación argentina en este aspecto y el nuevo proyecto de ley sobre el embrión no implantado. La profesional destacó, al igual que sus compañeros que, si bien hay mucho por hacer y debates por venir, siempre hay límites éticos y legales a los avances científicos.

El código civil y comercial, en su artículo 57 remarca que está prohibida toda práctica destinada a producir una alteración genética del embrión que se transmita a su descendencia.

 

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