La importancia de la estimulación en los primeros años de vida

La Lic. Ana Dolgoruky nos introduce al concepto de la estimulación temprana y la importancia de trabajar sobre los vínculos afectivos en los primeros años de vida. En lo que significa la primera entrega de una serie de artículos referidos al tema, conversamos con Ana para conocer más sobre esta especialidad.

La Lic. Ana Dolgoruky explica los procesos que hacen de la estimulación temprana una necesidad y la construcción de un vínculo desde la primera infancia algo sumamente vital. En CiudadSI charlamos con la especialista para saber más al respecto.

¿Cómo hacemos para vincularnos con nuestros hijos en la primera infancia? ¿Cuál es la importancia en el desarrollo en estos primeros años de vida? Estas y más preguntas surgen en torno a la estimulación temprana y la construcción de los vínculos afectivos entre padres, madres e hijos.

La Lic. Ana Dolgoruky es especialista en estimulación temprana. Actualmente integra el equipo interdisciplinario de CESUN, la mutual para la prevención y atención comunitaria siendo parte del área de psicología niños y adolescentes de la entidad. En exclusiva para CiudadSI, comenzamos esta serie de notas con una entrevista que nos introduce en la materia.

¿Que significa estimulación temprana? 

Este concepto habría que pensarlo en dos partes. Una consiste en la estimulación, como aquél proceso por el cuál apuntamos a desarrollar y potenciar las capacidades psíquicas, motrices, emocionales  y sociales de los niños. Temprana porque refiere a la primera infancia, esa franja entre los 0 y 6 años aproximadamente, donde debido a la plasticidad neuronal, los niños tiene la mayor capacidad y facilidad para adquirir y desarrollar habilidades.

¿En que puede ayudar a los niños?

La importancia de esta franja etaria radica en que es en estos primeros años de vida donde se desarrollan y maduran las habilidades emocionales, cognitivas y motoras que serán fundamentales para la adaptación del niño al mundo: el lenguaje, la memoria, la motricidad, la capacidad de armar lazo con el otro etc. Nuestros cerebros requieren de información y estímulos que lo ayuden a desarrollarse. Su crecimiento dependerá en alta medida de la cantidad, tipo y calidad del estímulo que recibirá el niño. Nuestros niños nacen con un gran potencial, y somos los adultos los responsables de aprovechar esta condición y potenciar al máximo durante su proceso de crecimiento. Dicha estimulación, se da a partir del vínculo afectivo que podamos establecer con ese niño o niña.  Es esencial en el desarrollo neuronal y emocional del bebé, el afecto y el vínculo con sus figuras de cuidado. Es lo que normalmente llamamos apego.

«El apego es aquella capacidad de crear un vínculo de afecto, cuidado y confianza que se sostiene a través del tiempo. En la medida que se va consolidando el vínculo con el niño/niña, el adulto logrará ir leyendo su comportamiento, respetar y atender a sus necesidades, brindarle tiempo, y lo esencial, poder estimularlo a través del juego», afirma Ana. «Los niños aprenden y conocen el mundo a través del juego».

¿Qué recomendaciones podrÍas acercar a las familias que busquen medios de estimulación para sus hijos?

Entendemos la estimulación temprana como algo que se da naturalmente en el vínculo  afectivo normal del niño o niña con sus figuras de cuidado, ya que dependerá de esta íntima relación la capacidad de relacionarse con otros de forma positiva en la vida adulta. Más que fomentar la estimulación temprana yo apuntaría a fomentar el apego seguro entre los cuidadores y niñ@s a lo largo de la vida de los mismos. Los niños que son tratados con cariño,  atendidos en sus necesidades básicas, mirados, respetados y sostenidos, logran una confianza y mayor autonomía a lo largo de sus vidas. Es en este vínculo donde se favorece la estimulación de todas las áreas mencionadas anteriormente.

Como profesional, ¿Qué importancia consideras que tiene una buena entrevista previa?

En el trabajo tanto con niños y adolescentes es necesario contar con el apoyo de los padres o cuidadores a lo largo del tratamiento, con lo cual no contamos con una sola entrevista con los adultos. La cantidad de encuentros con los padres o cuidadores tiene que ver con cada caso en particular. Esto tiene que ver con la necesidad de crear un lazo transferencial con los referentes afectivos adultos del niño en tratamiento.

¿La primera es la más importante?

En las primeras entrevistas a padres uno recaba datos acerca del niñ@, de la dinámica familiar, del motivo de consulta, y también escucha y da lugar a la angustia y sentimientos de culpa que muchas veces sienten los padres que se encuentran en la situación de tener que consultar por alguna dificultad del hijo. Las entrevistas a padres son tan necesarias como el trabajo con el niño o niña en cuestión y requerirá de tantos encuentros como el caso lo amerite.

¿Que diferencia hay entre un niño que ha sido educado a través de la estimulación temprana y uno que no?

Un niño que no tiene la posibilidad de vivenciar afecto y estímulos en sus primeros años de vida posiblemente presente dificultades en algún área del desarrollo psíquico, motor o intelectual. Obviamente no es una cuestión lineal ya que hay que analizar el caso singular, pero en términos generales podemos pensar que el niño que tiene figuras de apego estables en el tiempo y espacio, que es estimulado y potenciado en sus capacidades tendrá mayores posibilidades de desplegar habilidades cognitivas, sociales y emocionales que le permitirán adaptarse de una manera más efectiva a las exigencias de la vida adulta. Me gusta pensar “la crianza como acto político”, que debe involucrar políticas públicas de cuidado de la primer infancia. Yo cambiaría la pregunta: qué mundo le queremos dejar a nuestro hijos? por ¿qué hijos le vamos a dejar a este mundo? y eso tiene que ver con cómo cuidemos la primer infancia de los niños y niñas que nos rodean, ya que es sólo a partir de la crianza que podemos cambiar el futuro. La maternidad y paternidad es una experiencia que dista mucho de dar conocimiento a un otro. Se trata de acompañar y estimular las potencialidades de un ser humano en desarrollo. Es en la construcción de un vínculo afectivo amoroso, que entregamos amor y seguridad, y es en ésta relación donde se crían niños seguros, y autónomos que el día de mañana lograrán adaptarse al mundo, crear, producir, vincularse amorosamente con otros etc. La crianza respetuosa y afectuosa transforma el mundo.

¿Cómo se trabaja en taller?

Los talleres de crianza surgen de la demanda espontánea de los padres y figuras de cuidado en el trabajo clínico con niños pequeños. En los mismos se trabajan inquietudes, miedos, preocupaciones que son propios de la crianza. Son espacios de reflexión, de encuentro con otros que pasan por las mismas sensaciones y preocupaciones. Sirven muchas veces para no sentirse sólo en el acto de criar un niño. La posibilidad de sentirse escuchados y de poder empatizar con otros padres o cuidadores que muchas veces pasan por las mismas situaciones reconforta. Los talleres también abren un espacio de reflexión acerca de nuestra propia historia, de nuestros propios vínculos con las figuras de cuidado de nuestra infancia, y posibilita pensarse de una manera frente a lo aprendido

¿Cuál es la consulta o los miedos frecuentes que te encuentras en los talleres de crianza?

Las consultas por lo general se repiten en relación a los límites, la sexualidad, la escolaridad, el vínculo de los niños con los pares, y el miedo de no estar haciendo las cosas bien. Los talleres apuntan a que no hay una manera de hacer bien las cosas. No hay reglas generales acerca de cómo criar un hijo. Muchas veces lo que funciona para un niño no funciona para otro. Pero lo que sí podemos hacer es reflexionar y poder preguntarnos acerca de cómo vincularnos con nuestros hijos, cómo acercarnos a ellos, como lograr que se sientan cuidados, amados y contenidos. Cómo poner límites sin violencia, como responder a preguntas difíciles como la muerte, la sexualidad, o cómo protegerlos sin sobreprotegerlos.

¿Para las familias es caro estimular a un niño? ¿Lo puede hacer una persona que no es especialista?

Lo importante es que cuando algo nos preocupe acerca del desarrollo de un niño, hacer la consulta a los profesionales indicados. Esto quiere decir que si bien cada niño tiene sus tiempos de maduración y sus propios ritmos y procesos de aprendizaje, existen hitos en el desarrollo que si no aparecen debemos consultar. Por ejemplo, un niño que en los primeros años de vida no sostiene la mirada, no responde a su nombre, no dice las primeras palabras, hace berrinches de manera muy frecuente y no logra calmarse, no juega, o hay cambios bruscos en su juego. Es necesario siempre.

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