Una legión de educadores y educadoras populares

El martes 8 de septiembre, se conmemoró el Día Internacional de la Alfabetización, y este año se hace hincapié en la «Enseñanza de la alfabetización y el aprendizaje durante y después de la crisis de la COVID-19 «, poniendo énfasis en el papel de los docentes y la evolución de las pedagogías en la lectoescritura dirigidas tanto a los jóvenes como a los adultos.

La UBA, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil, desarrolla desde hace más de una década, un programa de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo para todos los niveles, que está centrado en la población más vulnerable de la Ciudad de Buenos Aires y en el cual participan casi un centenar de voluntarios y voluntarias que aún hoy, en plena pandemia, siguen trabajando.

Fuente: UBA

La Universidad de Buenos Aires, a través de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil, desarrolla desde hace doce años, un programa de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo. Al respecto hablamos con sus coordinadores Ariel Genauer y Alejandra Giannini.

Han recorrido un largo camino desde el comienzo del Programa…

El Programa nació en el marco del Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables (PIACBV) y comenzó a trabajar en un sólo centro en Villa Cildañez, orientado a alfabetizar personas adultas.

Y, es verdad, hemos recorrido un largo camino. El Programa actualmente cuenta con 2 centros de apoyo escolar para Primaria, 3 centros de apoyo escolar para Secundaria y 1 centro de apoyo escolar para CBC y nivel universitario, que están repartidos en los barrios de Barracas, Ramón Carrillo (Villa Soldati) y Villa Cildañez (Parque Avellaneda) y en conjunto suman 17 horas de oferta de espacios de apoyo a lo largo de la semana. 

El principal dispositivo es el acompañamiento a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que llevan adelante alrededor de 90 estudiantes y graduados/as de casi todas las facultades de la UBA de forma voluntaria, poniendo en juego sus conocimientos disciplinares y académicos en relación a contenidos curriculares de la escuela primaria y secundaria y del CBC. 

En este sentido, todos los años se hacen dos convocatorias (en abril y septiembre) a nuevos/as integrantes que se tienen que inscribir y participar de dos jornadas de intercambio conceptual previas a sumarse a los equipos en los barrios.

¿Cuáles son los fundamentos pedagógicos que tiene el Programa?

En el Equipo pensamos que quien está en una situación de docente de apoyo escolar está ocupando un rol de educador/a popular. No nos interesa entrar en discusiones sobre este concepto, sino que nos sirve para hablar de dos cuestiones fundamentales y “evidentes” de la práctica. 

Por un lado somos educadores/as, en el sentido más clásico de que nos enfrentamos a la situación de acompañar a alguien en distintos procesos de aprendizaje intentando aportar elementos que le sirvan para ir construyendo nuevos niveles de conocimiento. Compartimos entonces con la docencia formal ese enorme desafío y algunas características que condicionan la práctica docente, como por ejemplo la limitación temporal y la necesidad intrínseca de hacer “recortes” sobre los contenidos.

Por otro lado, decimos “populares” ya que hay muchos condicionamientos que plantean desafíos diferentes a la educación formal. El acompañamiento es “uno a uno” (en una situación ideal) o “de uno a tres o cuatro”, pero nunca un/a docente con un grupo de 25 o 30 estudiantes. La máxima continuidad que podemos tener es compartir un espacio de dos horas dos veces por semana. Damos apoyo en lugares de todo tipo (Centros culturales, comedores, Centros Barriales, etc) con una distribución del espacio totalmente diferente en cada uno. Por mencionar los condicionamientos más estructurales.

Este marco pedagógico puede plantear a los/as voluntarios/as dudas sobre qué accionar se espera de ellos ¿Cómo lo trabajan?

La principal contradicción del/la docente de apoyo escolar es: en el marco del tiempo que tengo y de la demanda que el/la estudiante manifiesta, ¿Me pongo a explicar todo desde el principio o le contesto el cuestionario y le hago la tarea yo?. Y entre esos dos extremos, todos los matices que la creatividad del/la docente y el/la estudiante puedan encontrar. 

Tal vez una premisa para pensar una posible salida a esa contradicción es pensar que el Apoyo Escolar, no reemplaza, ni compite con la Escuela y que necesita de la Escuela para existir. La situación más difícil que hay es acompañar a un/a chico/a que está rindiendo “libre” o que por las razones que sean está momentáneamente “fuera” del sistema educativo. 

Para poder darle apoyo escolar necesitamos que el/la chico/a esté en el sistema escolar. Pero esto significa mucho más que aprender contenidos curriculares y en este sentido, nosotros/as podemos hacer mucho para que su paso por la escolaridad sea más llevadero y por qué no, placentero: ayudarlos/as a organizarse los tiempos, a equilibrar las distintas materias, mostrarles técnicas de estudio, compartir nuestras experiencias propias (las buenas y las malas), contarles de las distintas estrategias que implementamos (las que nos dieron resultado y las fallidas) y un largo etcétera. 

¿Cuales son los dispositivos pedagógicos en cada modalidad del apoyo escolar?

En los centros de Primaria el apoyo se organiza “copiando” a la Escuela por grados. Según el espacio con el que contamos hay distintos lugares para cada grado o se organizan en mesas separadas en el mismo espacio. En general todas las semanas están los/las mismos/as voluntarios/as en el mismo grado, por lo cual a lo largo del año van desarrollando vínculos más personales entre sí y con los/las chicos/as.

En los de Secundaria, en cambio, el apoyo se organiza por materia. Como los contenidos escolares son cada vez más complejos y más específicos, cada voluntario/a da siempre las materias que conoce y los/las chicos/as van teniendo cada semana con profesores/as distintos según la materia que tengan que ver.

En el caso del centro para CBC y universidad tomamos el modelo de secundaria pero con una comunicación previa. El día anterior al apoyo los/las estudiantes pasan por un grupo de whatsapp las materias o los temas que van a querer ver y un equipo de profesores/as se encarga de “distribuirse” las tareas según las materias o, si es necesario, conseguir a quien pueda dar esos temas.

Las tareas de apoyo escolar se complementan con otras actividades…    

Además del apoyo escolar hacemos otras actividades a lo largo del año: salidas recreativas, salidas didácticas, festejos por el día de la niñez y del estudiante, festejos de fin de año, diseñamos talleres específicos sobre algunos temas curriculares para reforzar puntualmente esos contenidos con los/las estudiantes que quieran, etc. Además cada centro cuenta con su propia biblioteca, tanto de libros de texto como de literatura, por lo que hay un sistema de préstamo de libros.     

El Programa forma parte de la Extensión Universitaria de la UBA, lo cual marca un rumbo…

Claro que sí. Por eso siempre hay una pregunta-guía que atraviesa nuestras prácticas: ¿Qué elementos diferencian a este equipo de otros espacios de apoyo escolar? En los barrios nos cruzamos con muchas experiencias de apoyo llevadas adelante por distintos actores sociales (organizaciones políticas, merenderos, Parroquias, programas de Gobierno, etc), cada una tiene sus características y no se trata de pensar si unas son mejores que otras, pero sí de reflexionar sobre las nuestras: ¿Por qué la Universidad impulsa y sostiene un programa de este tipo?, ¿Qué valor distintivo le podemos dar a la práctica del apoyo escolar por pertenecer a la UBA?, ¿Qué implicancias tiene que las tareas estén enmarcadas en la Extensión Universitaria?

Para desarrollar todas esas cuestiones hacemos foco en dos premisas: En primer lugar que “la Extensión es uno de los tres pilares (junto a la Docencia y la Investigación) de la Universidad y debe ser una instancia de formación y desarrollo personal, académico y profesional”. 

Y en segundo, tenemos la premisa que “en la Extensión la Universidad entra en diálogo con otros actores de la comunidad, intercambiando saberes, lógicas y modos de hacer desde los territorios diversos en los que se producen las prácticas”

El rumbo del cual hablábamos, se traduce en acción

Desde el Programa desarrollamos una organización interna en la que cada centro tiene un equipo de coordinación territorial. Estas coordinaciones no son otra cosa que pequeños grupos de voluntarios y voluntarias que por su forma de ser o su “antigüedad” en el equipo se hacen cargo de las tareas necesarias para la práctica del apoyo en vez (o además) del apoyo escolar propiamente dicho.

Las coordinaciones no están tan enfocadas en “los/las chicos/as” sino más bien en los voluntarios y las voluntarias. Pero no sólo de cuestiones logísticas sino también del encuadre, los fundamentos, plantear iniciativas, proponer innovaciones, pensar los lineamientos a mediano-largo plazo, etc. Cada centro tiene una reunión de Equipo cada dos meses en las que se debaten estas cuestiones y se definen cuestiones operativas del “día a día” del centro. Los/las coordinadores/as organizan todo pero no toman las decisiones, sino que se toman acuerdos si hay consenso sobre alguna propuesta. 

A su vez hay instancias de planificación “intercentros”, como por ejemplo para armar las Jornadas para nuevos/as voluntarios/as, planificar las excursiones u organizar actividades para todo el equipo. Por ejemplo, una de esas actividades consiste en un ciclo de charlas que llamamos “Inclusión, Educación y Futuro” en las que “invitados/as especiales” (intelectuales, científicos/as, académicos/as) brindan una charla especialmente para el Equipo sobre ejes temáticos que atraviesan nuestras prácticas. No las realizamos en aulas o auditorios de las facultades, sino en los barrios donde hay apoyo.  

Pensamos la Extensión no como “transmisión” de saberes o recursos “desde” la Universidad “hacia” la Comunidad, sino a la Universidad como parte de la Comunidad y a la Extensión como prácticas de diálogo e intercambio genuino. 

Y estos lineamientos los ponen en práctica desde los primeros días de vida del Programa que, además, atravesó por un período de cambios de acuerdo a la realidad que ustedes enfrentaron.

Así es. Como dijimos, inicialmente el programa estaba pensado para la alfabetización, pero se fue convirtiendo en un equipo de apoyo escolar. Si bien “desde” la Universidad habíamos proyectado ciertas tareas, en el territorio vimos la necesidad de modificarnos en función de las demandas reales de la comunidad. Cuando íbamos a alfabetizar, los/las adultos/as se acercaban a pedirnos ayuda con las tareas escolares de sus hijos/as. 

Ya en nuestras primeras experiencias se hizo evidente la necesidad de ser flexibles, de proponer pero también de escuchar y estar abiertos/as a las particularidades de cada territorio en cada momento y, por sobre todas las cosas, que es imprescindible tener la habilidad de transformar y transformarse para crecer en el proceso.

Muchos voluntarios/as se acercan año a año al Programa con muchas expectativas ¿Qué les pasa cuando pasan de lo esperado a las vivencias concretas? 

Todos los años les preguntamos a las nuevas camadas de voluntarios/as sobre sus expectativas previas y con que se encuentran después cuando empiezan en los barrios. Lo que más valoran es el hecho de pertenecer a la UBA y no a ninguna agrupación partidaria o estudiantil. También destacan la alta organización del Equipo, la posibilidad de relacionarse con estudiantes de carreras totalmente diversas y con personas de todas las edades, lo que permite poner en juego saberes y perspectivas distintas. Una cosa muy importante que muchos/as relatan es que participar del Programa les despertó el interés por la docencia y en algunos casos hasta los impulsó a anotarse en los Profesorados de las Carreras que estudiaron. 

Otras de las cosas que siempre aparecen en las respuestas de los/las voluntarios/as son las características de los chicos y las chicas que asisten al apoyo. Son muy responsables, ya desde el hecho de que asisten por su cuenta al apoyo (incluso hay centros que funcionan los sábados a la mañana, a los que adolescentes que van de lunes a viernes a la escuela se levantan por su propia voluntad y van a seguir estudiando). Y también son muy afectivos cuando desarrollan un vínculo más personal. 

La continuidad en el tiempo de nuestra presencia en los barrios nos permite que los/as chicos/as pasen se referencien con el Equipo antes que con los individuos, por lo que cuando llega una nueva camada de profesores/as no tienen que comenzar su relación “de cero”, sino que los/las chicos/as los reciben y hasta les enseñan cómo funcionan los centros. 

Pero no sólo se desarrollan vínculos académicos o pedagógicos,también se generan lazos afectivos y se han forjado grandes amistades dentro del Equipo. Este es un Programa que lleva 12 años seguidos y tenemos una manera de graficar el sentido de pertenencia que se genera: cuando se hacen las convocatorias se pone como requisito un compromiso mínimo de un año, pero nadie se queda un año. Quienes no encuentran lo que venían a buscar se van a los dos meses, quienes entran en la sintonía del Equipo, se quedan años y años y años. 

La aparición del Covid-19 transformó nuestra realidad cotidiana ¿Qué cambió para ustedes?

Lógicamente no pudimos continuar nuestra tarea en los barrios como veníamos haciendo. Al principio nos tomó por sorpresa y tampoco quedaba claro cuánto tiempo iba a durar la nueva situación, pero ya desde abril empezamos a buscar la manera de adpatarnos a la modalidad virtual.

En Secundaria, cada barrio ya contaba con un grupo de whatsapp con todos los/as chicos/as en el que participan algunos/as profesores/as. Lo que hicimos fue establecer horarios fijos en la semana que coinciden con los horarios del apoyo presencial en los que los/as voluntarios/as ya tenían comprometida su disponibilidad. Después armamos un grupo “intercentros” con algunos/as docentes de cada barrio que se encargan de “distribuir” las consultas que llegan al Equipo del barrio que está activo en cada horario. Y así pudimos ofrecerle a todos/as los/as chicos/as de todos los centros todos los horarios de la semana Ellos/as hacen sus consultas cuando quieren y según el día les van a responder profes de su centro o de otro. Con este sistema sostenemos 12 horas semanales de apoyo virtual para Secundaria desde abril.

En Primaria en cambio no tenemos grupos de whatsapp de alumnos/as y la relación es mayormente con las familias. Lo que hicimos fue “distribuirnos” a los/as chicos/as entre los/as profes y así a cada voluntario/a le tocaron cuatro o cinco chicos/as para “tutorear” durante todo el año. Es su responsabilidad contactar a la familia y establecer qué días y con qué frecuencia se van a comunicar para hacer el acompañamiento y a través de qué medios (whatsapp, videollamada, teléfono, etc) según los recursos con los que cuenten. En este punto fuimos muy cuidadosos de que nuestro aporte sea un ofrecimiento de estar disponibles, que sepan que pueden contar con el Apoyo quienes lo quieran o lo necesiten, pero que de ninguna manera sea percibido como una carga más para niños/as y familias.  

Para el espacio de CBC y Universidad el dispositivo es bastante simple ya que desde un primer momento contamos con un grupo de whatsapp de estudiantes y docentes juntos/as. En este caso mantenemos el horario habitual para consultas y la práctica de avisar un día antes qué materias van a necesitar ver, sólo que al otro día el acompañamiento es por whatsapp o videollamada.

En este punto la brecha digital es clave. Sobre todo teniendo en cuenta con las personas que el Programa trabaja.

Es así. El tema de la conectividad pasó a ser central. Para muchas de las familias de nuestro apoyo éste es un problema, ya que no cuentan con computadoras y celulares, o sí tienen pero cuentan con acceso a Internet. 

Ante esta situación, por un lado, hicimos un relevamiento propio de todas las familias del apoyo escolar con una encuesta en googleform que los/as mismos/as voluntarios/as llevaron adelante. Además, cada profesor/a busca los medios que sean más prácticos y se adapta a las posibilidades de las familias: Hablar por teléfono, chatear, enviar pdfs o links de videos en youtube, enviar fotos de los ejercicios por whatsapp, hacer videollamadas, todo es válido y no hay una manera “principal” de hacer el apoyo a distancia. 

Una vez superada la crisis sanitaria tendrán planes para desarrollar…    

En el futuro inmediato pensamos fortalecer los dispositivos de apoyo escolar a distancia y ver cómo evoluciona la situación tanto sanitaria como del sistema educativo. El principal objetivo para 2020 era ampliar el centro de CBC que fue el último que abrimos y éste iba a a ser el año de su “explosión demográfica”. 

Es un objetivo que sigue vigente y se enmarca en el objetivo permanente de aumentar la cantidad de estudiantes y graduados/as que participan de este Proyecto o de cualquier otra actividad de Extensión Universitaria. 

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