Infancia, salario familiar y rendimiento educativo

La ecuación tiene dos incógnitas: el presente y el futuro. ¿Cómo se despejan? Ingresos, educación y rendimiento. Una reflexión para pensar el sistema educativo como un sistema complejo y lleno de variables. Por Julián Álvarez Sansone (*).

La escuela en debate: el rendimiento y la permanencia en el sistema educativo en relación a los ingresos familiares. Por Julián Álvarez Sansone.

Normalmente, cuando fuimos al colegio, vimos cómo algunos alumnos tenían mejores calificaciones que otros. Algo que podría parecer normal en caso de que haya habido más esfuerzo u horas de estudio por parte de ciertos alumnos. Pero no pasa sólo por ahí. ¿Han pensado alguna vez si existe una relación entre el rendimiento de los alumnos y el salario de sus padres? A priori, parecería ser algo descabellado, pero no lo es. Estudios sobre esta temática, como el del sociólogo danés Esping Andersen, analizan el rendimiento de los niños a partir del tipo de familia y el nivel de ingreso.

Por un lado, se puede ver que los alumnos con peores calificaciones son aquellos que se crían en familias monoparentales en donde la madre o el padre tiene un salario bajo. Por otro lado, se puede apreciar que los alumnos que poseen los dos padres juntos y con un nivel de ingresos elevado en ambos salarios, suelen tener las mejores calificaciones. De esta manera, es posible sentenciar (lamentablemente) que las desigualdades sociales cristalizadas en el nivel de ingreso de los padres son determinantes en el rendimiento y en la permanencia de los niños y jóvenes en las distintas instancias del sistema educativo.

De esta manera, se puede hablar de una herencia cultural: los niños criados en hogares de mayores ingresos no sólo heredarán mayores recursos económicos, sino un mayor capital cultural a lo largo de su vida, mientras que sus pares criados en familias de menores recursos heredarán problemas económicos y no desarrollarán el capital cultural que absorben los niños de las familias con mejores ingresos. Ahora bien, el problema actual (que el Estado no debe descuidar) es que con las desigualdades en aumento, la capacidad de los padres de invertir en el futuro de sus hijos también se va volviendo cada vez más desigual. De todos modos, vale aclarar que a diferencia de otros países, la enseñanza pública y gratuita la Argentina contribuye realmente a reducir la incidencia del nivel de ingresos de los padres, pero no logra erradicarla, ya que la diferencia en el rendimiento de los niños se marca también con el nivel educativo de los padres: los hijos de padres con mayor cantidad de años en el sistema educativo suelen ser mejores alumnos que aquellos hijos de padres con bajo nivel educativo.

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Es por eso que es completamente necesaria la implementación de políticas redistributivas hacia los sectores más carenciados para que a través de la educación sus hijos puedan ascender socialmente en un futuro y no reproducir la pobreza de generación en generación. Una buena propuesta consistiría en generar una política redistributiva que tenga como destinatario a las madres solteras de escasos recursos, dado que las mujeres suelen tener menos ingresos que los hombres y es menester equiparar los ingresos según los géneros para que el bajo ingreso de las madres no sea un obstáculo para el correcto y óptimo desenvolvimiento de los niños en el sistema educativo.

(*) Julián es estudiante avanzado de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Nacional de San Martín.

La ilustración de tapa es de Lara Fernández.

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