Profesor Rafael Cabal, el legado de un gran educador

Un poco de historia Martinense digna de ser contada, que nos acerca Rosana Castellano Cabal.

Nuestra vecina, Rosana Castellano Cabal, nos acerca la historia que compartió en las jornadas anuales de la Asociación de Estudios Históricos Martinenses.

Sería prácticamente imposible  hacer un recorrido por toda la vida del Prof. Rafael Cabal, pero sí repasar los hechos sobresalientes de un hombre al que podríamos tomar como modelo de cristiano y ciudadano. Honesto, inteligente, solidario, modesto, generoso y emprendedor. Ocupó importantes cargos donde siempre se desempeñó con la calidad humana que lo caracterizaba.

Nació en la Ciudad de Buenos Aires el 21 de noviembre de 1908. Hijo de Laudelina Pedreira y Arturo Cabal. Casado con Leticia Emma Riccio el 25 de junio de 1931, con quien tuvo tres hijos: Leticia Nélida, Marta Estela y Rafael Alberto Cabal.

Cursó sus estudios primarios en Escuelas del Consejo Nacional de Educación. Obtuvo el título de Profesor Normal en Letra en la Escuela Normal Nº 2 Mariano Acosta.

 

Los años “treinta”  resultaban difíciles para todos… y lograr ejercer la docencia no era la excepción. En consecuencia tomó la decisión de emplear un sorprendente artilugio: El entonces Presidente de la Nación don Hipólito Yrigoyen vivía en la calle Piedras del Barrio de Constitución; y muchos audaces, entre ellos el Sr. Cabal, arrojaron en el habitáculo del automóvil del mandatario cartas solicitando trabajo o subsidios. Fue así como obtuvo su primera suplencia como Maestro de Grado en el Instituto Bernasconi.

Entusiasta militante de la Ley 1420: Enseñanza Laica, Gratuita y Obligatoria obtuvo sus primeras titularidades docentes en el ámbito del Consejo Nacional de Educación.

Con un dinero heredado, se asoció con el Sr. Francisco Castrini para dirigir el “Colegio Acassuso” de Martínez. El cinco de marzo de mil novecientos cuarenta y tres, le compró al Sr. Castrini su parte. Por lo tanto asumió la conducción del Colegio Acassuso hasta 7 de abril de 1961. Durante muchos años hubo “alumnado Pupilo”. Siendo propietario y Director General del colegio jamás abandonó su inclinación por aplicar lo que sentía por la Educación: La “Ley 1420 “: Enseñanza laica, gratuita y obligatoria. Alumnos externos y pupilos fueron aumentando día a día de manera sorprendente, llevando adelante sus proyectos con firmeza, humildad y coherencia de vida. Los aranceles eran populares y el alumnado primario asistía con delantal blanco. Las alumnas de las ramas Nacional y Comercial vestían delantal blanco, medias hasta las rodillas y el infaltable distintivo del “Aguilucho” con la inscripción COLEGIO ACASSUSO. Al abandonar el colegio la Matrícula superaba 1150 alumnos…

Vendió el Fondo de Comercio a la Comisión Administradora del Instituto Educacional Fátima conducida por el Pbro. Dr. Fidel Horacio Moreno, quedando echadas las bases de una obra que jamás podrá destruirse, con historias que hoy trascienden de generación en generación.

En 1961 se enrola en el Rotary Club de Martínez, asumiendo todos los cargos de conducción. En 1964 es designado por un año   Gobernador del amplio Distrito 489,

 

distinción obtenida por todos los clubes del Distrito; destacándose por su abnegación en el cumplimiento de sus responsabilidades.

Se caracterizó por ser también, un leal católico. Era su costumbre eclesiástica seguir la misa dominical con su abultado “Breviario”.

Hasta los sesenta y cuatro años no dejó de jugar tenis en su “FERRO QUERIDO”.

 

Forjó una familia con todo su bagaje de  maestro. Sin dejar de enseñar cómo aprender a ser persona, por eso hoy lo valoramos aún más y lo extrañamos…

Una frase que me enseñó: “Sólo desde el amor es posible la educación.”

 

 

 

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