Un mundo sostenible: Los desafíos de la inclusión financiera de cara al futuro

Pensando la inclusión financiera digital como un modelo que ofrezca más oportunidades para fomentar un desarrollo sostenible e inclusivo en el mundo, Diana Schvarztein traza un recorrido sobre las estrategias y los desafíos que conlleva pensar los nuevos paradigmas de inclusión en el mundo.

Charlamos con Diana Schvarztein sobre los desafíos de formular políticas efectivas en materia de inclusión financiera. Su reciente incorporación a la Alianza para la Inclusión Financiera, las nuevas tecnologías y el foco en los jóvenes y las mujeres.

La inclusión financiera significa, para personas físicas y empresas, tener acceso a productos  y servicios financieros útiles y asequibles que satisfagan sus necesidades —transacciones, pagos, ahorros, crédito y seguro— prestados de manera responsable y sostenible. El acceso a estos facilita la vida cotidiana y ayuda a las familias y las empresas a planificar para todo, desde los objetivos a largo plazo hasta las emergencias imprevistas. Esto puede tender a mejorar la calidad de vida de las personas.

En la actualidad existen desafíos y objetivos que apuntan a una mayor inclusión financiera global. Con el constante avance de la tecnología aplicada existe la necesidad de tener bien claro el panorama de estos puntos centrales en materia de inclusión financiera. Y para esto, desde el portal de noticias del Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP) conversamos con Diana Schvarztein, especialista en la materia y actual Policy Manager de la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI) en sus oficinas central en Malasia, Kuala Lumpur.

Ciudad SI: ¿Cuál es tu formación? Actualmente, ¿Dónde te desempeñás profesionalmente?

Diana Schvarztein: Soy Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y tengo un Máster en Inclusión financiera de la Universidad Autónoma de Madrid. Recientemente me incorporé a la Alianza para la Inclusión Financiera (AFI) como Policy Manager en las Oficinas Centrales en Malasia, Kuala Lumpur.

AFI, creada en 2008, es una red global de Bancos centrales, responsables de políticas públicas y otros entes reguladores de 90 países en vías de Desarrollo. Desde AFI realizamos un fuerte trabajo en red para conectar y permitir que sus miembros interactúen e intercambien conocimiento técnico para llevar adelante estrategias y políticas de inclusión financiera exitosas.

A través de sus 5 iniciativas regionales (Africa, Latino América y Caribe, Islas del Pacífico, Europa del este y Asia Central y Región árabe) y siete grupos de trabajo (Empoderamiento del consumidor y conducta en el mercado, Estrategias de inclusión financiera, Datos de inclusión financiera, Aplicación proporcional de normas y estándares mundiales, Servicios financieros digitales, Finanzas para la pequeña y mediana empresa y finanzas verdes inclusivas) los países miembros comparten sus buenas prácticas. Estas experiencias se sistematizan en forma de guía a fin de que sirva como referencia y consulta para otros países. No solo esto es beneficioso para los miembros, sino que además tiene una externalidad positiva más amplia aportando a generar una base de conocimientos sobre inclusión financiera a nivel global.

AFI también brinda asistencia técnica y financiera para apoyar la formulación e implementación de Estrategias Nacionales de Inclusión Financiera y otras regulaciones, programas de entrenamiento y asesoramiento en determinadas áreas a pedido de los Bancos Centrales o los responsables de políticas públicas.

CSI: ¿En qué consiste tu postulación a la vacante que postulás en la Alliance for Financial Inclusion?

DS: Desde mi puesto y junto al equipo de análisis político nos encontramos investigando diversos y emergentes tópicos, tales como inclusión financiera en personas adultas, personas desplazadas por la fuerza, economía del comportamiento, entre otros. En este momento me encuentro enfocada en analizar la temática de juventud dado que entre el 11 y 13 de septiembre tendrá lugar el evento anual más relevante de AFI que es el Foro de política global (GPF, por sus siglas en ingles) en Kigali, Ruanda. El mismo es organizado en colaboración con el Banco Nacional de Ruanda y esperamos alrededor de 700 representantes de los 90 países de la red para consensuar las estrategias a tomar frente al alto crecimiento del segmento de la juventud en los países en Desarrollo. Puntualmente, el tópico a tratar este año es: “Tecnología para las mujeres y los jóvenes”.
Según el último Reporte mundial de juventud, hay 1.200 millones de adultos jóvenes (entre 15 y 24 años) y alrededor del 90% de ellos viven en países en vías de Desarrollo. El 48% de los adultos jóvenes en estas economías están excluidos financieramente en comparación con el 18% en las economías desarrolladas y el promedio de la brecha de género es del 9% en comparación con el 7% del promedio mundial.

CSI: ¿Cómo se encara esto?

DS: Si bien el concepto de juventud es una categoría muy amplia y cada país lo define de diferente manera, si es importante identificar las vulnerabilidades y necesidades específicas de este grupo según las diferentes etapas. En base a ello, desarrollar políticas públicas con un enfoque especifico. En AFI tenemos buenos ejemplos de países que han establecido targets específicos (niños y adolescentes) en sus Estrategias Nacionales de Inclusión Financiera, tal como el caso de Perú, Bangladesh, Jordania y República democrática del Congo, por solo mencionar algunos.
Por un lado, durante el GPF se identificarán las principales limitaciones y desafíos de este sector en el acceso a los servicios financieros y no financieros, y por otro, que soluciones deben proveer los entes reguladores y responsables de la formulación de políticas a fin de dar una respuesta a aquellas problemáticas que atraviesa la juventud.

CSI: ¿Qué protagonismo considerás tiene hoy la inclusión financiera en la conformación de políticas públicas tomando en cuenta la visibilidad del tema y su incorporación en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas?

DS: La Inclusión Financiera ha logrado un gran protagonismo en las políticas públicas. Un claro ejemplo de ello, es que actualmente alrededor de 56 países cuentan con Estrategias nacionales de inclusión financiera.

La importancia del tema se refleja también desde los Organismos y Foros Internacionales, tales como el Global Partnership for financial inclusion en el cual este año se incluyó un Foro de alto nivel sobre inclusión financiera en población adulta. Como resultado, se publicaron 8 recomendaciones de políticas para este grupo en particular.

Otro de los hitos generando más conciencia sobre el tema ha sido en el año 2015 con la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible ya que de manera explícita en cinco de sus 17 nuevos objetivos se identifica el aporte directo de la inclusión financiera en el avance de los mismos. Por dar algunos ejemplos: en relación al objetivo número 1 (fin de la pobreza), a través de la mitigación de los riesgos de gastos imprevistos se evita que las personas caigan en la pobreza. El objetivo número 5 (igualdad de género) a partir de empoderar a las mujeres para que gestionen la economía de su hogar, sus finanzas, y ganen mayor confianza con los temas financieros, se está haciendo un valioso aporte para cerrar la brecha de género.

CSI: ¿Cuál es el rol de las nuevas tecnologías en este proceso de inclusión?

DS: Las nuevas tecnologías proveen un potencial enorme para la inclusión financiera ya que permiten sortear algunas limitaciones es términos de acceso a los servicios financieros. Un ejemplo de ello es la falta de identificación. Una de cada cinco personas excluidas nivel mundial atribuyó esta situación a la falta de los documentos para comprobar su identidad. Hay ejemplos de diversos países de como la identidad digital ha promovido la inclusión financiera. En India, la identidad biométrica permite acceder a servicios financieros. Claro que ahora en India el desafío pendiente es como incrementar el uso de los mismos.

Hay un consenso general de que los nuevos progresos en la eliminación de la necesidad de prueba de dirección y la documentación física son un paso clave para asegurar la sostenibilidad de los esfuerzos en promover la inclusión financiera.

Podemos ver que la identidad digital trae beneficios por parte de la demanda y también por parte de la oferta, ya que permite a las instituciones conocer mejor al cliente analizando fuentes de datos alternativos a los tradicionales y de esta manera contar con mayor información.

Es claro que esto trae ciertas ventajas, pero al mismo tiempo debemos tener en cuenta los riesgos que vienen de la mano con las nuevas tecnologías. Los mismos necesitan ser monitoreados cuidadosamente para asegurar que no generen riesgos sistémicos.

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