Entrevista a Maitena Burundarena con motivo de Rumble (Lumen), su primera novela, un valiente y sólido cambio de rumbo literario ambientada en la convulsa Buenos Aires de los años setenta.
Dice Maitena Burundarena que la adolescencia tiene una cualidad: hacernos vivir muchas experiencias en poco tiempo, todo es nuevo, todo es posible. Por eso, el personaje central de su novela es una niña de 13 años en la Argentina de los 70. Dice también que la historia no es autobiográfica. Pero en el relato hay mucho de sí misma y de los suyos. Rumble es el debut plenamente literario de Maitena, a quien hasta ahora conocíamos como historietista. Un sorprendente cambio de rumbo.
EVA ORÚE: La historia de tu protagonista, ¿podría haber sucedido en cualquier otro país, o en cualquier otra etapa?
MAITENA: Supongo que podría haber sido una adolescente de muchas otras ciudades y seguramente también podría ocurrir en diferentes épocas, pero sucede en ésa y eso también la hace ser lo que es. Yo me puse a escribir y empecé por lo que me pareció el principio… y mi infancia coincidió con ésa época, no la elegí por otra cosa…
EVA ORÚE: Su vida transcurre bastante al margen de los acontecimientos políticos y sociales, que apenas se cuelan por las rendijas de la novela… ¿Se podía vivir tan ajena a todo lo terrible que ocurría?
MAITENA: Con trece años y dentro de una familia de las características del personaje, lo extraño hubiera sido lo contrario.
EVA ORÚE: ¿Te planteaste en algún momento la posibilidad de dar más visibilidad, al momento histórico en el que transcurre Rumble?
MAITENA: No, para nada, traté de que tuviera la consistencia que tiene la política para alguien de esa edad. Pero también me di cuenta de que le daba una intensidad muy particular al fondo de la historia y aproveché esa tensión…
EVA ORÚE: La novela está escrita en primera persona. Imagino que no se podía hacer de otra manera…
MAITENA: Sinceramente yo me puse a escribir esta novela sin tener la menor idea de lo que era escribir una novela, y la elección de la primera persona también apareció sola, como quien escribe una redacción para el colegio.
EVA ORÚE: ¿Cómo conseguiste encontrar la voz de tu protagonista?
MAITENA: Trabajando duro. Escribiendo todo de nuevo mil veces. Una vez terminada la novela se la di a leer a Rosa Montero y después de sus sabios y, sobre todo, generosos y geniales comentarios entendí quién hablaba y pasé toda la novela –una vez más— de tiempo pasado a presente y le saqué setenta páginas… y en seguida apareció Rumble… ¡Después me tuve que frenar para no seguirla trescientas páginas más!
EVA ORÚE: Es sorprendente, también inquietante, comprobar hasta qué punto la protagonista es capaz de contar lo que le pasa (y nada es convencional, ni fácil) de una manera desapasionada… ¿Por qué apostaste por esa frialdad?
MAITENA: Esa frialdad es la distancia necesaria para no dramatizar, para ponerle un poco de humor, por llamarlo de alguna manera, y también porque cuando a las personas les pasan cosas extremas, en el momento las atraviesan con naturalidad, como parte de las cosas que les pasan. No te quedás mirando lo que te pasa, te movés con eso.
EVA ORÚE: Los adolescentes problemáticos han sido siempre grandes protagonistas literarios. ¿Qué tienen que los hace insustituibles?
MAITENA: Tal vez esa cualidad que tiene la adolescencia de hacerte vivir muchas experiencias en poco tiempo, de que todo sea nuevo y sea posible, de que todo esté ahí... como una cáscara de banana, para que lo pises y te rompas la cabeza… A la protagonista de Rumble todo lo malo que le puede pasar le pasa, casi como en las Leyes de Murphy, y ciertas adolescencias tienen bastante de eso…
EVA ORÚE: ¿Es una rebelde con o sin causa?
MAITENA: Si entendemos que el desamparo es de alguna manera una agresión, creo que con causa… En general los adolescentes que vuelven locos a sus padres la mayoría de las veces les están pasando alguna factura.
EVA ORÚE: Los guiños generacionales son incesantes: artistas, canciones... ¿Era tu voluntad escribir una novela generacional?
MAITENA: Ahora me parece que tal vez son muchos los guiños generacionales, pero en su momento me sirvieron para situarme (y también para divertirme) y ahí están. Probablemente en la próxima novela haya muchos menos. Aunque nunca se sabe…
EVA ORÚE: ¿Cuánto hay de autobiográfico en esta ficción? ¿Cuánto de desahogo personal?
MAITENA: Los caminos de la ficción son tan escarpados y patinosos que no me atrevería a sacar porcentajes… pero por mucho que se parezcan las cosas yo no soy la protagonista de Rumble.
EVA ORÚE: A esa sensación de “autobiografía novelada” contribuye la dedicatoria: “Para mamá”. La madre de la novela es un personaje atormentado… «No es simpática —dices— y lo reconoce casi con orgullo». ¿Hay algo, o mucho, de tu propia madre en ella?
MAITENA: Hay bastante. Y escribir sobre ella también fue bueno para nuestra relación, que nunca había sido muy buena. Poder verla desde afuera me ayudó a entenderla. Creo que la madre es el gran personaje de la novela.
EVA ORÚE: ¡Y ese padre! Siempre ausente, derechista… y vasco. En varios momentos se menciona su procedencia geográfica para justificar actitudes (el rechazo de la familia paterna a la madre lituana, por ejemplo). ¿Fruto de una experiencia personal?
MAITENA: Mi madre era polaca y la familia vasca de mi padre la veía como a un extraterrestre que no comía huevos fritos ni se reía de sus chistes.
EVA ORÚE: En el frontispicio de la historia colocas una frase de Leon Bloy: “Todo lo que sucede es adorable”. Pero, cuando se llega al punto y final, la frase resuena como un sarcasmo… más aún sabiendo la que se le venía encima a Argentina. ¿Por qué la elegiste?
MAITENA: Más que lo que se venía encima en la Argentina la frase alude a lo que se le viene encima a la protagonista, pero me parece genial cómo todo en la escritura se va encastrando de tal manera que abre nuevos sentidos…La elegí porque la usaba mi padre, pero yo la odiaba porque no la entendía.
EVA ORÚE: El libro ha sido bien acogido en Argentina, las ventas así lo demuestran. ¿Lo esperabas? ¿Crees que estaban preparados para un libro así tus lectores?
MAITENA: Yo creo que todos los libros encuentran –o no— sus lectores. No escribí Rumble pensando en las lectoras de Mujeres Alteradas así como tampoco escribí Mujeres Aletradas pensando que iba a encontrar las lectoras que encontró, a las que amo con todo mi corazón y pienso que están preparadas para Rumble y mucho más… Pero no creo que funcione como “si te gusta aquello te gustará también esto…”
EVA ORÚE: La palabra que da título a la novela no existe, es la onomatopeya que se usa en las historietas para indicar la vibración del suelo. ¿Un guiño a tu “vida anterior”?
MAITENA: Un guiño a mi vida anterior o una cortedad de mi parte para encontrar un título con palabras… jajaja.
EVA ORÚE: Nadie tiene que justificar un cambio de rumbo, pero el que protagonizas no deja de ser llamativo. ¿Qué posibilidades te abre esta apuesta?
MAITENA: La de dedicarme a algo con el mismo entusiasmo que cuando empecé a dibujar pero sin la necesidad de vivir de eso. Soy una privilegiada y me siento muy feliz.
EVA ORÚE: El que has emprendido, ¿es un camino sin retorno?
MAITENA: Cada vez tengo menos claro el futuro. Siempre suceden cosas inesperadas. Y como además todas las cosas de la vida que dije que a mí no me iban a pasar me terminaron pasando, intento ser lo menos terminante posible. Pero no tengo ganas de dibujar, tengo ganas de escribir. El desafío, lo nuevo, la aventura, ahora están ahí.
Fuente: www.megustaleer.com