El personal sanitario en tiempos de COVID 19

¿Cómo afrontar el acceso a la información en tiempos de pandemia? ¿Existe una sola manera? Adrián Cammarota entrega una reflexión sobre el terreno de la tecnología aplicada a esta -nueva- forma de vida cotidiana y su vida junto a una médica especialista en terapia intensiva.

En exclusiva para CiudadSI, una reflexión sobre la tecnología aplicada al acceso a la información, las condiciones del personal sanitario y la vida en pareja.

Por estos días iba escribir sobre la tecnología aplicada a las finanzas, haciendo eje en la necesidad imperiosa de reducir la circulación del efectivo, que es un tremendo foco de contagio, no solo en el marco de la actual pandemia, siempre ha sido de este modo, pero cobra aún más relevancia por estos días. Me encontraría más cómodo hablando sobre eso, pero como orgullosa pareja de una médica especialista en terapia intensiva siento la necesidad de hablar de un tema sobre el que en nuestro hogar venimos informándonos y conversando  durante las últimas semanas, y nos genera mucha preocupación. 

Cada médico tiene un dilema, una encrucijada difícil de resolver en la situación que les toca vivir, que consiste entre aislarse de sus familias o seguir, con los recaudos del caso, compartiendo el mismo espacio. Del otro lado estamos sus familiares, que al igual que ellos, sabemos perfectamente el riesgo al que se exponen, del mismo modo que sabemos y entendemos su necesidad de cumplir con su misión, para la que estudiaron toda la vida, en una carrera que demanda muchos sacrificios, postergaciones y un elevado nivel de compromiso. Entrando de lleno en el tema COVID -19, tres cuestiones a considerar:

  • La cantidad de casos por cada país representa sólo la capacidad que tiene dicho país de realizar test, restringida en la mayoría de ellos, a criterios que no contemplan en ningún caso al portador asintomático. 
  • La cantidad de decesos por país con relación a su población es un indicador más fiable que la cantidad de infectados. Este indicador, separado por zonas geográficas concretas y grupos etarios pueden arrojar más luz sobre la magnitud del problema que se enfrenta. 
  • La cantidad de contagiados asintomáticos es quizás, el mayor problema que plantea esta pandemia. Cualquier intento por reducir sus consecuencias debe considerar esta problemática.

La forma en que se presenta la información influye sobre las poblaciones, y es por ello por lo que se debe tener cierto recelo respecto de los datos que aporta cada nación. Por estos días se habla con fuerza de una cantidad de muertes no informada por China, que superaría ampliamente los datos que han informado. Podemos asumir pues, o bien que la cantidad de muertos como consecuencia de este virus es un aproximado, o bien que los países con regímenes con más tendencia al autoritarismo y al manejo discrecional de los datos son más propensos a falsearlos.

Sin embargo, lo que sucede en países democráticos como Ecuador donde algunas personas han fallecido sin diagnóstico en sus casas, o el de España donde se está restringiendo el acceso a la segmentación de la información de modo tal que se dificulte realizar análisis más profundos, o las amenaza con sanciones y multas a médicos que revelen ¨información sensible¨. No obstante lo descripto, sigo creyendo que la cantidad de fallecidos es el dato más fiable.

La evidencia actual indicaría que los países que han obtenido mejores resultados conteniendo los contagios son los que han realizado test de forma masiva, además de las medidas de aislamiento y distancia entre personas.  Estos tienen tasas de infectados más elevadas en relación con su población total que los países con menos test realizados. ¿Quiere decir que testearon más porque tienen más contagiados? No, significa que los portadores asintomáticos son muchos más que los que las estadísticas marcan, y aún en esos países hay un universo de contagiados no alcanzado, pero tienen datos más acordes a la realidad.  Las tasas de mortalidad en relación con la cantidad de infectados, por el contrario, son mucho más bajas. Esto relativiza absolutamente el valor que tiene la cantidad de infectados (testeados) que informa cada país.  Los sistemas de salud de estos países no colapsaron, porque menos gente llegó a las UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) o UTI (Unidad de terapia Intensiva).

El modelo virtuoso aparentemente sería el de aislamiento y test masivos. Cada estado, cada gobierno seguramente tendrá sus razones para no optar por este camino, no pretendo cuestionar a quienes toman las decisiones en cada caso, a partir de los elementos, los recursos y la información con la que cuentan en un momento determinado, pero todo este corolario es solo para poner en contexto la conclusión respecto del personal sanitario en general, y de lo extremadamente cuidadosos que debemos ser con ellos. El 12% de los contagiados en España y en Italia (de los confirmados, tomando en cuenta todas las salvedades expuestas) pertenecen al personal sanitario (médicos, enfermeros, etc.) Aquí la cosa se pone vidriosa; nuestro país, al igual que España inicialmente, toma las recomendaciones de la OMS respecto del personal sanitario. En ellas se indica en cada ámbito de los centros hospitalarios (pasillos, salas comunes, terapias, etc.) el tipo de equipamiento de protección personal (EPP) que deben tener. Allí se recomienda no usar ningún tipo de EPP en los espacios comunes de un hospital por citar un caso. A este punto quería llegar; ¿podemos entender que se trata de racionalizar materiales?; ¿se tratará de recomendaciones de mínima? ¿No es suficiente la evidencia actual respecto del alto porcentaje de contagiados entre el personal sanitario para tomar más medidas de protección?

 Postulo que ningún recaudo es demasiado en esta situación. Tenemos personal sanitario de una calidad extraordinaria, y debemos hacer todo lo necesario para cuidarlos, porque no abundan. Los profesionales idóneos que están en cada puesto son esenciales. Por cuestiones que resulta innecesario desarrollar en el presente artículo, en Argentina hay muchísimos menos médicos especialistas en Terapia Intensiva que camas de dicha especialidad, y esto es anterior a esta Pandemia, para la que se están agregando más de 2000 camas. Dejaremos para más adelante la pregunta por las razones por las que el personal sanitario no percibe salarios acordes con la enorme responsabilidad que tienen, pero eso quedará para cuando esto pase. 

Lo más importante ahora es dejarlos hacer lo que aman hacer, que es asistir, ayudar, curar a todos cuantos puedan, y eso deberían poder hacerlo con todos los recaudos y elementos de seguridad con los que se pueda contar. Además, se postula por estos días el papel que tendría la carga viral, a la que evidentemente se expone el personal de salud, y que desempeña un papel negativo. La ¨dosis infecciosa¨ aparentemente agravaría casos que con baja carga podrían cursar la enfermedad sin problemas serios.   Todo el ámbito de un hospital hoy debería ser un espacio seguro. Y es que no puedo compatibilizar la idea de aislamiento social, de portador asintomático, con hospitales o clínicas en las que se deba circular por sus ámbitos, sus pasillos, sus recepciones sin medidas de seguridad. El último lugar que debe ser un foco de contagio es una institución de Salud. Comprendo las recomendaciones de la OMS, pero creo que son de mínima. Si cada día nuestros sanitaristas van a esta guerra con un enemigo invisible, hagamos todo lo que este a nuestro alcance para que vayan con todo el equipamiento posible. Mi más absoluto respeto y admiración para todo el personal de la salud, en particular a todos los terapistas y mi amada mujer.    

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