Financiarse y la búsqueda de recursos en estos tiempos de extrema escasez privada

Como esta reconfiguración de la cotidianidad nos empuja a pensar una planificación financiera eficaz. Definiciones, consejos y consideraciones importantes en tiempos de pandemia. Por Alejandro De Guevara.

La economía personal y familiar cuando existen menos ingresos. Pensar una planificación eficiente más allá del Covid. Por Alejandro De Guevara (*).

Es bueno que todos demos un poco para mejorar la sociedad.  En este punto voy a realizar un análisis de lo que es los recursos financieros de las familias.  En lo cotidiano el efectivo para vivir y desarrollarse.

Esta pandemia nos hace pensar como individuo, como sociedad, como grupo.  En qué gastar y cómo lograr conseguir ese dinero. El primer punto es que el mundo, mucho antes que el Covid; marchaba en los prontos años a la disminución del llamado trabajo en relación de dependencia.  Es por ello que debemos pensar en desarrollar actividades que generen ingresos en calidad autónoma, sin depender de un empleador. Esto es difícil, no digo lo contrario. Igualmente es un tema que abordaré en otro momento.

Procedo entonces a definir qué se entiende por gastar, es todo egreso de dinero que nos devuelve un único uso y por única vez.  Gasto en un almuerzo, gasto en un corte de pelo, gasto en pagar la luz que consumí, etc. Hay otras salidas de dinero que entonces se constituyen en inversión; como por ejemplo la compra de una moto, una vivienda, la educación, etc.

Ahora vamos entonces al tema que quiero compartir.  En este 2020, aún los precios no se habían estabilizado respecto de los ingresos de dinero; y apareció el Covid.  Este aislamiento está produciendo una caída en la actividad, lo que en varios comercios se tradujo (con un pensamiento tradicional empresario) en disminución de salarios (ingresos).  Esto a su vez recalcó en menor cantidad de consumo en locales de proximidad, de toda la rama pequeño y monotributista así como grandes cadenas. Lo que está dando por resultado menos ingresos para una gran parte de emprendedores.

Así como un libro con dos columnas debemos realizar el ejercicio de anotar en una todo lo que ingresa (dinero); y cómo entra (subsidio, salario, actividad propia, préstamo, etc).  Y en la otra columna anotaremos todas las salidas de dinero. Esto simple se llama presupuesto. Propongo entonces dos ejercicios simples, el primero marcar aquello fundamental que necesito para vivir; y el segundo ejercicio, pensar una disminución de los ingresos para los próximos 60 días.

Me centraré en esta segunda parte, esto es cómo conseguir resguardar o generar equidad de dinero necesario (de acuerdo al presupuesto, antes descripto).  Hablaré en este caso de los préstamos, estos entendidos por uso de tarjeta de crédito, pedirle a un familiar, un banco o un prestamista privado (ej. Casas financieras, y otros eje que se ven en los diarios “cambio de cheque personal”).  

Pedirle a un familiar en la mayoría de los casos no genera devolver más de lo pedido, sin embargo tenemos un límite de la cantidad de dinero que se puede pedir, y también la predisposición de la otra parte.  No hay que generar discusiones y problemas familiares por esto.

Sistema bancario tradicional: burocracias (muchos trámites), garantías, altas tasas y bajos montos.  Tarjetas de crédito financian los saldos de los consumos que realizamos, casi sin trámite más que una llamada, pero también las tasas son altas; y los saldos impagos forman parte del pago mínimo del mes siguiente.

Financieras, mercados no formales: pocos trámites, plazos cortos, tasas altas, presiones constantes.

Voy a tomar estos dos últimos ejemplos como un modo de regularizar los ingresos faltantes en esos 60 días de proyecciones.  Aconsejo la formalidad de las tarjetas de crédito, ya que el Gobierno actual dictaminó tasas anuales menores a la inflación esperada; 9 meses para el pago y un período de gracia de 3 meses.  O sea, se pagará en lapso total de 1 año desde el cuarto mes. Para acceder a este mercado formal, es necesario contar como mínimo con el DNI, recibo de sueldo o pago de monotributo o autónomos.  En el caso del monotributo hay opciones ante el Ministerio de Desarrollo para los sectores más vulnerables de muy bajos ingresos.  

Y por último ante la no tenencia de un DNI, articular con IADEPP para la ayuda en la tramitación de uno.

(*) Alejandro es Contador Público Nacional (UBA) y capacitador en Educación Financiera (OIT).

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