Un libro donde se intenta mostrar a lxs niñxs y a las familias lxs distintxs trabajos que puede ejercer una madre. Colaboración especial de Mariana Carroli
Hace unos días quería comprarle un libro a la hija de una amiga. La niña, Anita, tiene siete años y me propuse regalarle un obsequio divertido y que le “sirviera”. Comencé a pensar qué le podría regalar; lo primero que se me ocurrió fue un libro o un juguete. Pensé: “con el juguete se va a divertir mucho, pero esta pequeña mujer ya tiene montones de juguetes preciosos y divertidos”.
Entonces, se me ocurrió pensar en un libro con el cual pueda divertirse. Comencé mi búsqueda y cuando entraba a las distintas librerías y pedía un libro para una niña de esa edad no dejaban de mostrarme todxs escritos en color rosa o en su defecto blanco. En principio, eso no era un obstáculo en sí mismo, sino y sobre todo el texto que lo acompañaba.
Todos ellos contaban historias muy lindas, pero muy pocos trataban de salir de los parámetros estandarizados sobre el vínculo de las niñas y su futuro mundo, el cual iba acompañado de su idílico principie azul, o con su perfecto hogar e hijos. En la frustrada recorrida, cuando casi caigo en la desazón y le compro a Anita uno de esos tantos libros con los cuales yo también me eduqué, recordé un lugar donde siempre que voy consigo escritos por demás interesantes, donde también hay mundos mágicos, pero donde al menos se plasman miradas un poco más amplias que la del “Prince azul”. Ése lugar se llama “La Librería de las Mujeres” .
Siempre he acudido en busca de libros o textos muy específicos sobre distintas temáticas vinculadas al universo de los géneros masculinos y femeninos que no he podido encontrar en otras librerías.
Me tomé el tren, luego el colectivo y llegué a la librería.
Estando ahí, encontré una colección de libros muy interesantes, coloridos y hasta parecían divertidos, se llama “Yo soy igual” y trata sobre los oficios de las madres, pero desde una mirada actualizada y moderna donde cuentan que las madres no sólo pueden ser médicas o amas de casa, sino que también pueden ser albañiles, taxistas, conductoras del subte, referís de fútbol o electricistas.
Así fue como pude conseguir el libro para Anita. Un libro donde se intenta mostrar a lxs niñxs y a las familias lxs distintxs trabajos que puede ejercer una madre. Claro que para algunos niños y niñas, esto puede resultar una ficción, pero me pareció interesante que al menos, desde la literatura infantil se comiencen a mostrar algunas cotidianeidades que para algunas familias no son una ficción; sino su realidad.
Así fue como me volví a mi casa desde el centro, feliz por haberle encontrado a Anita un regalo que pudiera mostrarle otros mundos; eso tan lindo y fascinante que tiene la literatura.