“Rock de País” Estudios Culturales de rock en Argentina
Editor Edgardo Gutiérrez
Editorial de la Universidad Nacional de Jujuy
Hace unos años que vengo pensando en la idea de publicar un libro que contenga y describa el trabajo silencioso de muchos investigadores que abordan la temática del rock, como propuesta estética, política e ideológica.
Desde esa idea embrionaria nace este proyecto -que hoy es realidad- y de la necesidad como lector, de poder encontrar artículos sobre rock. Sabemos de la gran cantidad de material bibliográfico que existe en Argentina desde la década del ‘70. Todos esos libros me ayudaron, de alguna manera, a entender este fenómeno musical que se instaura en nuestro país a comienzos de los años ‘60, y que hoy ya es mayor de edad.
El objetivo de esta publicación es trazar un mapa que permita observar y palpar la producción intelectual en los diferentes puntos del país. Se pudo armar un mapa que recorre Jujuy, pasando por Salta, Santiago del Estero, Misiones y hasta Río Negro, haciendo una escala inevitable en Buenos Aires, lugar privilegiado para la producción artístico-cultural.
Esta convocatoria tiene un espíritu netamente federal. Recibir y compilar estos trabajos fue un proceso doblemente placentero; por un lado, fui conociendo a otras personas que también están interesadas en el rock y su conceptualización como fenómeno social, y por otro, poder brindarle al amigo lector trabajos de investigación que pueden ser tomados como puntas de lanza para otros proyectos o para futuras investigaciones.
Este libro es el resultado de una suma de voluntades que se fue construyendo a lo largo de un año de trabajo, meses de lectura y horas de escritura, de cada uno de los autores y autoras, todos trabajando de manera silenciosa y casi en la oscuridad. El oficio de escribir nos permite un cierto grado de ocultamiento, para luego de un tiempo mostrar que no fue en vano quemar horas de nuestra vida para que hoy salga a la luz materializándose de esta forma.
Prólogo por Sergio Pujol
En su ambicioso diccionario de teoría crítica y estudios culturales, Michael Payne y sus colaboradores nos cuentan que, en los primeros años del hoy floreciente campo académico que el libro describe, el eje temático que sobresalía era el de la cultura como lugar de negociación, conflicto, innovación y resistencia, siempre en el marco de relaciones sociales pautadas por un poder de veleidades hegemónicas. De pronto, ese poder se las tenía que ver con una nueva dimensión de lo cultural. Una dimensión que, un tanto inorgánicamente y con otra acepción de lo político, cuestionaba y confrontaba al poder. Sobre esos temas marginales ni el marxismo “tradicional” ni aún la Escuela de Frankfurt, con su escepticismo radical frente a la cultura popular, habían reparado. Releo esta definición de los estudios culturales y la encuentro tan pertinente en relación al rock, que tiendo a pensar, un poco en broma, que el rock fue inventado para volver atractivos los estudios culturales entre los lectores jóvenes. ¿Acaso el rock, o “la cultura rock”, como se prefiere llamar, no presupone un tenso equilibrio entre esas cuatro palabritas -negociación, conflicto, innovación y resistencia- que los estudios culturales han desnudado bajo la luz de su sofisticado y un tanto heteróclito aparato crítico? ¿Acaso no es el rock, en su tumultuoso devenir, testigo y actor, documento e instigador de la vida en sociedad de los jóvenes?
El libro compilado por Edgardo Gutiérrez trae más de un ejemplo de cómo el rock argentino o nacionales -o debiera ser- un objeto privilegiado de los estudios culturales, algo así como la niña mimada en el laboratorio del “culturalista”. Prácticamente todos los artículos de este volumen investigan, en torno a la insolencia del rock, diversos actos de negociación, conflicto, innovación y resistencia. En ese sentido, aquí hay para todos los gustos: las “negociaciones” estilísticas en un mundo cultural en constante hibridación; los bretes de una búsqueda identitaria a contrapelo de tradiciones regionales y nacionales; el vanguardismo del primer Almendra y del “nuevo periodismo” de sesgo rockero en la Argentina; la audacia con la que grupos y solistas han situado en los dispositivos discursivos de sus canciones ciertos tópicos y ciertos tropos hasta entonces mal vistos o directamente prohibidos; la resistencia político-cultural de músicas que desde una situación subalterna han buscado la reivindicación de un estado de conciencia “popular”. Lejos de tratarse de un mapeo sin sobresaltos, el libro incita a la discusión, incluso a la polémica. El lector puede discrepar aquí y allá, pero también los autores parecen discrepar entre sí. Por ejemplo, en el muy sensible tema del “rock chabón”, las miradas de Illa Carrillo Rodríguez y Gustavo Álvarez Núñez se cruzan con agudeza. Por otra parte, la diversidad geográfica de la compilación deja al descubierto
pertenencias e intensidades diferentes: ¿cómo conciliar el gesto viril del heavy metal santiagueño con el culto a la ambigüedad del pop-rock del área capitalina? Justamente, al evitar el enfoque totalizador, el trabajo escapa no sólo a cualquier forma de dogmatismo sino también a los énfasis con que a veces, de acuerdo a nuestras afinidades electivas, solemos priorizar temas y enfoques, convencidos de que nuestras preferencias estéticas están amparadas por una superioridad moral. Vaya entonces un brindis por este productivo encuentro entre los estudios culturales y el rock en la Argentina. Algo demorados la musicología y la sociología, y más bien indiferente la ciencia histórica, ahora es el turno de los estudios culturales, suma de estos y varios otros saberes. De esfuerzos como el que han emprendido estos 17 investigadores argentinos -varios de ellos provenientes del campo de la Comunicación- obtendremos algunas respuestas y muchas nuevas preguntas sobre uno de los fenómenos más notorios de la cultura contemporánea.