Acuaponia y acuicultura circular, un desafío en el siglo XXI para Argentina

“En este primer encuentro nos centraremos en la acuaponia y en las cuestiones de la acuicultura que en conjunto son la alternativa para una ejecución más amigable con el ambiente” Victor Cussac

El encuentro virtual fue organizado por la Red de Fortalecimiento de la Acuicultura del CONICET.

Fuente: CONICET

Durante la apertura, Victor Cussac, investigador del CONICET y Coordinador Científico de la Red de Fortalecimiento de la Acuicultura (REFACUA), celebró el encuentro y expresó: “En este primer encuentro nos centraremos en la acuaponia y en las cuestiones de la acuicultura que en conjunto son la alternativa para una ejecución más amigable con el ambiente”.

Para ver el encuentro virtual completo, haga click aquí.

La acuaponia es el cultivo integrado de organismos acuáticos (acuicultura) y plantas sin uso de suelo (hidroponia). En este sistema combinado, los desechos generados por los peces son aprovechados por las plantas y transformados en materia orgánica vegetal convirtiéndose en una alternativa de tratamiento de las descargas más económica, rentable y amigable con el medio ambiente, lo que lo convierte en una actividad productiva sustentable que pueden implementar familias o pequeños productores con el fin de escalarlo tanto para autoconsumo como para venta a pequeña escala.

A modo de presentación de la actividad, Pablo Collins, responsable de la misma, investigador principal del CONICET y director del Instituto Nacional de Limnología (INALI, CONICET-UNL), brindó algunos datos y dio el puntapié inicial: “Hoy sabemos que en el mundo hay 7800 millones de habitantes con una proyección de 11400 millones para 2050 y sabemos que Argentina es un gran productor de alimentos con desafíos de qué producir y cómo producir y a qué costo. La pesquería llegó a sus valores máximos de extracción, entonces lo que nos queda es la acuicultura y la acuicultura tradicional requiere recursos que no están disponibles en todo el país y ahí es donde surge el desafío de generar producciones que sean circulares, que se utilicen los recursos de manera más eficiente”.

Posteriormente, Débora Carvalho, investigadora del CONICET en el INALI, expuso acerca de las potencialidades y desafíos de la acuaponia en la Argentina y cuáles son las herramientas para que se pueda transferir esta tecnología al sector productivo. ¿Por qué la acuaponia y no seguir con la acuicultura tradicional? “Porque estamos en un contexto de crecimiento poblacional y de una mayor demanda de alimentos y eso genera una mayor presión sobre los recursos naturales. Por eso, la acuaponia rescata los conceptos de la economía circular donde lo que es un desecho para un sistema productivo puede ser un recurso para otro sistema, y así optimizar los usos de los recursos que son cada vez más escasos. Hay que cambiar el paradigma de producción que tenemos actualmente”, sentenció la Doctora en Ciencias Biológicas.

Algunos de los beneficios de la acuaponia, además de ser un estandarte de la economía circular, al reutilizar los residuos de un sistema, son que no requiere de tierra productiva ya que no utiliza tierra, tiene un mínimo requerimiento de agua, no necesita fertilizantes ni antibióticos, es una técnica accesible y no requiere mucho espacio, aporta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados por las Naciones Unidas y reduce la huella de carbono y la huella ambiental, entre otras ventajas.

En cuanto a la acuicultura en Argentina hay que tener en cuenta que el país tiene una significativa producción pesquera que superó las 764 mil toneladas en 2017. Sin embargo, tiene un mercado interno muy poco desarrollado, siendo la producción acuicola poco relevante a nivel mundial (0,004%), según la Coordinación de Acuicultura y Promoción del Consumo Interno. “En cuanto a las dificultades nos encontramos que en Argentina es complejo apostar a la acuicultura por la poca disponibilidad de semilla y el bajo consumo de pescado”, explica Carvalho.

Más allá de las cifras, Carvalho muestra un camino posible: “La acuicultura todavía necesita un empujón para crecer en la Argentina y con ella la acuaponia que es un sistema integrado. El potencial para que eso ocurra es muy grande por los recursos hídricos que tenemos, la variedad de peces y crustáceos, el buen clima, los incentivos del Estado y las instituciones científicas como el CONICET, el INTA, el INALI, entre otras. En el caso de la acuaponia, se necesita del sector privado y hay un nicho de mercado cada vez más amplio que exige consumidores más exigentes”, detalla.

Desafíos para el desarrollo de la acuaponia: Tradiciones ancestrales con el conocimiento y tecnología actuales

Mayor inversión inicial, complejidades del cultivo integrado, requerimientos de las especies cultivadas, dependencia de energía eléctrica, disponibilidad de insumos, formación técnica específica y estudio de mercado son algunos de los desafíos que conlleva incursionar en un proyecto basado en la acuaponia.

Finalmente, Carvalho hizo referencia al Proyecto de Vinculación Tecnológica realizado entre el CONICET y el INTA en Ángel Gallardo, provincia de Santa Fe, del cual el producido estará destinado a cubrir necesidades de alimentación en sectores vulnerables de la comunidad periurbana de Angel Gallardo, localidad santafesina ubicada a 10 km de la capital provincial.

El objetivo del proyecto es brindar capacitación a la población en la generación de alimentos a través del sistema acuaponia, con el fin de promover la seguridad y soberanía alimentaria de la comunidad beneficiaria. Se trata de un proyecto presentado por el CCT Santa Fe a la Gerencia de Vinculación Tecnológica de CONICET, en el marco de la “Convocatoria Piloto 2019. Proyectos de Vinculación Tecnológica para atender problemas de vulnerabilidad social”, el cual fue aprobado y recibió un subsidio para su ejecución.

Finalmente, el Ing. Ariel Belavi del INTA, realizó una presentación sobre el “Desarrollo y transferencia de sistemas acuaponicos para la provisión local de alimentos”. Durante su exposición, Belavi, argumentó por qué la acuaponia y por qué el sistema acuapónico en un proyecto de alimentación urbana. “Visualizamos a la acuaponia como un sistema de aporte integral a la seguridad y soberanía alimentaria. En el tiempo de pandemia la producción local de alimentos ha aumentado, hay muchas familias que han empezado a procesar su propio alimento, el aporte que hace la acuaponia a la producción y al consumo es sustentable y se trata de un alimento seguro al estar libre de agroquímicos”.

Entonces, Belavi marcó como objetivo general, contribuir a la seguridad alimentaria y al consumo y producción sostenible de cercanía desde la innovación. Del objetivo general se desprenden los específicos: Instalar la acuaponia en pequeña escala en los distintos centros urbanos y en localidades periurbanas del territorio; capacitar en los beneficios, construcción, gestión y manejo del sistema acuaponico a pequeña escala a usuarios y consumidores y visualizar a la acuaponia como un sistema de producción de alimentos sanos, de cercanía, calidad, de baja generación de residuos y sin uso de agroquímicos (economía circular).

Para finalizar y luego de una nutrida ronda de preguntas hacia los expositores, Cussac puntualizó:“Desde la REFACUA estamos trabajando activamente con la Dirección de Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) con lo cual aspiramos a que la Ley de Acuicultura se transforme en un instrumento de promoción activo para los productores en el marco de las distintas provincias y creo que es un horizonte muy prometedor porque promover a los productores es la retroalimentación que nos estaba faltando a la academia y a los tecnólogos”.

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