“Dipi” Kvitko presenta un “Método de Guitarra” pensado para la música Argentina.

El libro estará disponible desde el 1 de septiembre y traduce el lenguaje universal del instrumento a la diversidad de músicas populares argentinas.

Editado por Mil Campanas, “Kliber. Método moderno de guitarra”, es el paciente resultado de un saber acumulado en aulas y escenarios .

El guitarrista y compositor de Diego “Dipi” Kvitko, uno de los nombres necesarios para retratar la escena contemporánea del tango, es el autor de “Kliber. Método moderno de guitarra”, un libro que estará disponible desde el 1 de septiembre y que traduce el lenguaje universal del instrumento a la diversidad de músicas populares argentinas.
Editado por Mil Campanas, “Kliber. Método moderno de guitarra”, es el paciente resultado de un saber acumulado en aulas y escenarios y que, lejos de aquellos compendios apurados que tantas veces circulan, sintetiza un camino de reflexión indispensable para músicos y estudiantes.
El material elaborado de Kvitko reconoce una huella de aquel “Método Moderno de Guitarra” de Berklee, escrito por William G. Leavitt, y que ha sido parte de la formación en lectoescritura musical para un importante número de músicos dedicados a la ejecución de la guitarra en el ámbito de la música popular. Pero aquel rastro aparece en esta obra atravesado por tangos clásicos y canciones de nuestro litoral, que necesariamente invocan una transformación.
“La música ´real´ no siempre obedece a patrones regulares y predecibles y que trabajar solamente con músicas de otros territorios, como aquellas del Berklee, de raíz estadounidense, no es suficiente para un acercamiento cabal a la lectoescritura, armonía y técnica con púa de la música popular argentina. Que tiene sus tradiciones, giros y especificidades. Por eso enfrenté el desafío de este trabajo”, afirmó Dvitko.
El libro estará disponible en librerías desde el 1 de septiembre y se puede reservar en la preventa en el sitio milcampanas.com.ar
“Dipi” Kvitko nació en Buenos Aires, en 1975. Es egresado y docente de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, donde cultivó una estrecha relación con Aníbal Arias, maestro de la guitarra e integrante del célebre cuarteto de Aníbal Troilo. No sólo estudió con Arias sino que formó parte durante una década su cuarteto de guitarras. Trabajó en colaboración con artistas como Jorge Vidal, Leopoldo Federico, Jairo, Víctor Lavallén, Peteco Carabajal, Walter “Chino” Laborde, Rudi Flores, Sandra Luna, José Ángel Trelles, Ricardo “Chiqui” Pereyra, Omar Mollo, Daniel Melingo, Hugo Rivas y Abel Córdoba, en una secuencia arbitraria de citas.

Diego “Dipi” Kvitko. No es posible retratar la escena contemporánea del tango y eludir el nombre de Diego “Dipi” Kvitko: sea en la piel de guitarrista, compositor, arreglador o docente –o en todas ellas, simultáneamente- es desde hace años protagonista de nuestra música popular. Sin desdeñar del conocimiento ni la tradición (como prueba este mismo libro) pero atravesado por una vocación movilizadora y creadora en beligerancia con el conformismo.

Nació en Buenos Aires, en 1975, cuando el tango ya registraba una curva descendente en el consumo masivo. Acaso allí, en su inclinación temprana por la música argentina, ya existía el germen necesario para transitar la noche con una propuesta de reivindicación estética y, a la vez, con la fuerza del pulso militante en una industria que tantas veces empuja a contramano.

Es egresado y docente de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, donde cultivó una estrecha relación con Aníbal Arias, maestro de la guitarra e integrante del célebre cuarteto de Aníbal Troilo. “Dipi” no sólo estudió con Arias sino que formó parte durante una década su cuarteto de guitarras.

Sería posible detenerse en numerosos trabajos solistas o en colaboración, que lo cruzan con otros nombres como Jorge Vidal, Leopoldo Federico, Jairo, Víctor Lavallén, Peteco Carabajal, Walter “Chino” Laborde, Rudi Flores, Sandra Luna, José Ángel Trelles, Ricardo “Chiqui” Pereyra, Omar Mollo, Daniel Melingo, Hugo Rivas y Abel Córdoba, en una secuencia arbitraria de citas.

En paralelo a la vorágine de los escenarios, “Dipi” Kvitko construyó, con paciencia, silenciosamente, una tarea docente que colegas y alumnos reconocen. Ese laborioso tránsito encuentra, ahora, un reflejo en este libro. Una simple mirada retrospectiva sobre el recorrido de “Dipi” opera como una promesa que no necesita enunciarse: habrá más.
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *