La cofundadora de la organización israelí TechForGood cree que estos desarrollos interrumpen la forma de pensar aceptada y abren nuevos caminos.
En una charla exclusiva con Socialmente Responsables, explica el origen de esta organización israelí, que ayuda a emprendedores a desarrollar innovaciones tecnológicas con impacto social y ambiental. “TechForGood creció de dos grandes ideas”, comienza Boral. “Una fue que el sector social no tiene la capacidad de abordar las profundas necesidades y desigualdades que enfrenta nuestra sociedad. Las organizaciones dependen financieramente -sobre todo de la filantropía y las políticas de gobierno-, y en ese sentido son inestables. Más que eso, muchas de estas organizaciones no están en una posición de competencia desde donde puedan atraer a los mejores talentos y retenerlos. El resultado es que son incapaces de cumplir la misión social que se impusieron lograr”.
La segunda idea -cuenta la fundadora- fue el escenario de la innovación y startup en Israel, “que es líder a nivel mundial para el establecimiento de ideas revolucionarias que están transformando industrias enteras”.
En este contexto, vieron potencial para proveer un sistema de soporte profesional y un camino de crecimiento para que empresarios y apasionados focalicen sus esfuerzos en desarrollar tecnologías innovadoras que aborden asuntos sociales y ambientales.
Dentro de los temas y retos actuales plantea que el mundo está atravesando grandes desafíos, tanto en las esferas sociales como ambientales y que las organizaciones tienen que innovar para solucionarlos. “Todavía muchas organizaciones que están focalizadas en abordar estos temas no están orientadas tecnológicamente, y muchas se basan en metodologías que fueron desarrolladas hace años”. Para la experta, la tecnología es una increíble herramienta que habilita a interrumpir la forma de pensar aceptada y a abrir nuevos caminos para que el know-how existente sea implementado de maneras más innovadoras y efectivas. Además, permite acelerar y llegar a gran escala. “Aplicar soluciones basadas en tecnología para abordar estas cuestiones es una clave importante para llegar a grandes mercados, lo que aumenta el potencial para mayores ganancias e impacto”.
En relación a Internet de las Cosas (IoT), Boral también destaca su uso y los beneficios que se pueden obtener. “La eficiencia energética es uno de los beneficios de implementar soluciones IoT, permitiendo a las personas controlar sus electrodomésticos de forma remota, y aumentar la concientización para el consumo de energía y residuos. Combinado con Big Data Analytics, IoT trae un gran cambio en la manera en cómo las personas interactúan con su propia huella ambiental”.
Uno ejemplo es Kando, una startup que desarrolla soluciones de monitoreo de aguas residuales para ciudades inteligentes. “Esta solución permite a los servicios de agua, por primera vez, detectar, seguir y prevenir eventos de polución en sus sistemas en tiempo real. Ya atiende a más de 20 clientes en tres países, y generó U$S 50 millones en valor ambiental”. Su éxito es que el impacto es una parte inherente de su modelo y oferta al cliente. “Kando, además, logra un cambio de actitud en las plantas, que dejan de ver el asuntos de la contaminación como una molestia reguladora”.
“Cuando las startups sociales tecnológicas puedan mostrar, a gran escala, que su compromiso de generar impacto social o ambiental aporta valor a sus perspectivas financieras, se convertirán en la opción más factible para los inversores”, concluye.
FUENTE: El Cronista
https://www.cronista.com/responsabilidad/Boral-La-tecnologia-social-todavia-esta-en-sus-comienzos-20170720-0003.html


