Un ciclo de encuentros mensuales que se dedica a repasar las influencias más significativas de los artistas. Leopoldo Brizuela, Jairo y los Cazurros en la Biblioteca Nacional estarán hablando este lunes sobre Maria Elena Walsh.
Influencia se basa en encuentros mensuales en los que invitados revelan su correspondencia –imaginada y/o concreta– con escritores, cineastas, músicos, escritores, intelectuales y también movimientos. En cada jornada una figura será descubierta –en sus diversas facetas– por otras personalidades también reconocidas en su labor. Los influyentes podrán ser destacados o periféricos, incluso, más allá de una persona (un disco, una película, una corriente artística local o internacional).
A partir de una pregunta sencilla, que atraviesa conceptualmente el proyecto, “¿quiénes influyeron en los que nos influyen?”, buscamos que creadores de distinto origen inviten al público a conocer otros nombres y movimientos, o a tener otra mirada sobre la creación, y se tiendan puentes generacionales y artísticos.
El objetivo es que personalidades de nuestra cultura expresen públicamente su admiración por ciertas obras, sus creadores, que los inspiraron, que los inspiran, que les resultan fundamentales para entender su realización y el espíritu con el cual abordan su oficio. Influencia es un ciclo donde la palabra es clave, pues a través del relato y el homenaje de los invitados se difunden y reconocen creadores argentinos y latinoamericanos. Al mismo tiempo, generan influencia sobre nuevas generaciones, estimulando la producción y proyección de emprendimientos artísticos emergentes.
Los invitados podrán elegir la forma de presentar sus influencias más significativas. A través de palabras, música en vivo e imágenes. En la primera jornada de la segunda temporada del ciclo, la influencia de María Elena Walsh será trabajada por el escritor
Leopoldo Brizuela, el grupo de teatro infantil Los Cazurros y el músico Jairo.
¿Por qué María Elena Walsh?
Dailan Kifki, Canciones para mirar, Como la Cigarra, Doña Disparate y Bambuco. Nombres tan voladores pero propios gracias a la imaginación de una mujer que fue muchas cosas: poetisa, dibujante, dramaturga, compositora, cantante, militante política, algo así como un hacedora que reinventó todas las variantes de la cultura argentina.
Leopoldo Brizuela
Escritor y traductor. Autor de obras como Tejiendo Agua y Una misma noche (premio Alfaguara 2012). Tradujo a Henry James y Flannery O’Connor, entre otros. Cada vez que puede reconoce a María Elena Walsh. De hecho fue ella quien le recomendó algunos de los autores que ha traducido. La conoció en 1978 y señaló que contar con su amistad fue como ir a una universidad que le haría prescindible la que vendría después. “María Elena –escribió alguna vez– se fue inventando una vida imprevisible, fiel a su propio deseo y, al tiempo, absolutamente única.”
Los Cazurros
Es un dúo integrado por Pablo Herrero y Ernesto Sánchez, reconocido por sus diversas propuestas teatrales en las que el juego, el humor y la imaginación ocupan el centro de la escena. En sus espectáculos utilizan recursos de todo tipo (objetos cotidianos, canciones, personajesmuñecos y atractivos soportes visuales) y son permanentes las citas al mundo de la cultura pop, la historia y también los contextos históricos y políticos. Desde hace más de una década proponen a los chicos una opción de juego y diversión que no está exenta de reflexiones (a veces directas, a veces absurdas) sobre temas tan urgentes y universales como la injusticia y los abusos de poder.
Jairo
Cuando Jairo se fue a vivir a Europa, en cierta manera emuló el viaje que María Elena Walsh había hecho tiempo antes. Y allá se conocieron. Cierta vez, en Madrid, el cordobés le llevó a la mujer de Ramos Mejía una melodía. Algunas horas después él reapareció y ella había escrito “El valle y el volcán”. ¿O fue al revés? Él se le apareció con la letra y ella le tarareó la melodía. ¿Importa? Dijo de Walsh: “Tiene, en todas sus facetas, un nivel de exigencia y de rigurosidad muy alto, que sirven como ejemplo. Eso la ubica entre los más grandes: Borges, Bioy Casares,
Piazzolla, porque eran artistas que no claudicaban ante nada y no hacían concesiones. […] Creo, finalmente, que su literatura infantil es imbatible, en castellano es de lo más extraordinario que existe. Igual que su música: no se qué sería de una maestra jardinera sin María Elena, es como un salvavidas, un recurso que se usa siempre porque está bien hecho”.