Transitamos el difícil camino de transformar una problemática nacional en un derecho civil. Historias humanas de indocumentados que, invisibles para el Estado, pueden acceder a su primer DNI.
“Estoy muy feliz, es un gran momento en mi vida”- estas fueron palabras de Miguel Angel Romero al concluir los trámites para acceder a su DNI. Casi siete décadas siendo invisible, una vida entera sin identidad formal en su país.
Miguel Angel Romero nació el 25 de octubre del año 1948 en la localidad de Teodolinda, Dpto Gral Lopez de la Provincia de Santa Fe a 3 km. del límite con Buenos Aires, actualmente tiene 66 años. Tiene 15 hijos y más de 20 nietos. Pero nunca pudo obtener su Documento Nacional de Identidad.
Oriundo de Santa Fe e hijo de madre soltera, Miguel Angel trabajó en la industria tambera en sus tierras hasta que decidió buscar su propio destino y llegó con 17 años a la ciudad de Campana, Provincia de Buenos Aires.
Desde ese momento -allá por el año 1965- se instaló en el Barrio Las Praderas, trabajando en los hornos armando con barro ladrillos que después cocinaban para vender.
Como emigró de su pueblo natal con anterioridad a cumplir los 18 años nunca obtuvo su Libreta de Enrolamiento, y por lo tanto, tuvo diversos inconvenientes para acceder a cualquier tipo de documentación que acreditara su identidad; vivió así hasta ahora, sin documento, sólo con su Partida de Nacimiento, lo que le impidió la gran mayoría de las veces movilizarse y acceder a los servicios básicos de salud y educación.
Ha recorrido el intricado camino de las instituciones públicas: distintos organismos públicos y judiciales para acceder a su DNI sin tener resultados positivos, sin tener respuesta alguna. Don Romero nunca bajó los brazos, siguió adelante y hoy puede decir que lo logró.
El año pasado, se contactó con IADEPP Campana, y Axel Cantón, responsable de la Sede en esa ciudad, lo ayudó a tramitar, primero su Información Sumaria y con la misma refrendada por la Justicia más su Partida de Nacimiento lo acompañamos en el camino para obtener su primer DNI luego de 66 años vividos en su propio país.
Lamentablemente en el país no existen datos oficiales ni estudios recientes sobre la cantidad de personas que habitan la Argentina sin documentación. Voceros del Ministerio del Interior y Transporte reconocieron que no hay trabajos al respecto.
“Se hace difícil hablar de inclusión cuando existe un número importante de argentinas y argentinos que se encuentran sin documentos en nuestro país. Reconocemos el avance en materia de políticas sociales y nuevos derechos, pero estas personas no pueden acceder a los mismos, precisamente por ser indocumentados.” Luis Freitas, presidente del Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas ante la resolución del caso.
Las últimas cifras con las que se cuenta responden al estudio del Iadepp en trabajo conjunto con el Observatorio de la Deuda Social. Hasta hace cuatro años, momento en que se dio a conocer el informe, unos 800.000 argentinos estaban indocumentados. La mayoría de ellos menores de 12 años y habitantes de los grandes centros urbanos y sus periferias.


