Entre el recuerdo y la profecía

Pablo Queralt es médico y poeta. Con una frondosa obra publicada, en estos días vio la luz «Partes de la escena». Entonces, lo invitamos a que En Primera Persona dé cuenta de la génesis de esta nueva incursión en las formas poéticas. Vecino de Acassuso, Queralt es curador de poesía de la Biblioteca de San Isidro.

Pablo Queralt, en primera persona y a propóosito de su nuevo libro «Partes de la escena».

Creo en esa nebulosa que es la memoria o lo que uno cree que fue, fue en ese ir desde la incomodidad en el viaje en el colectivo volviendo de trabajar hacia la comodidad como diría Pasolini. Y pensaba o ideo-dramatizaba ese segundo o tercer poema o fragmento del libro en el que me indagaba qué es lo real viendo a esa gente como en una playa montevideana entre el viento y las nubes en ese desorden de ecos donde el director los ubica. Y luego se expande en secciones como partes, informes cuasi militares de quien milita por vivir en un cuerpo que transita este planeta una vida que lo haga feliz, no una felicidad transitoria del día del éxito o del reconocimiento sino de una felicidad duradera del que ama y no necesita más.

Aquí unos fragmentos de Partes de la escena

Sabemos lo que queremos nosotros? Aquí en la habitación que adoramos estar 

cuando entra el colorado del atardecer o el amarillo del medio día 

en toda esa luz nos bañamos pasando del living a la cocina tenemos las palabras 

los libros este lenguaje que nos hace felices invisibilizados 

en lo que hace nacer soñar tanto 

en esa luz imaginación del sueño invencible como nuestra necesidad nuestro deseo 

todas esas pequeñas extrañas vidas 

que aquí vemos en nuestras vidas que miran 

para otro lado.

Que no me pase lo que al niño que al subir

al manzano sepa bajar que sepa elegir mi grano feliz.

Esa mi alegría mi diccionario de bolsillo lo ínfimo.

Ahí colgué los cuadros más míos.

Pero la lancha pasó rápido haciendo del río

un picadero y nos perdimos en esas preguntas

y vagas respuestas que nos llevaban a nuestra

propia intimidad.

Alcé la linterna para que el tren pasara

y algo naciera y otra muriera.

Las cosas que me hicieron que sea yo en el mundo.

En el interior de mis dimensiones.

Descubrí el primer plano invisible.

Un camino hacia algún lado.

Ni sabemos cuáles son las leyes.

La del caballo muerto en la playa ya la vimos!

Él salía al balcón y lo veía, bajaba rápido

y lo observaba parecía un halcón o un aguilucho.

Levantamos la vista y era la visión

de otra vida. Depende donde uno haga foco

para obtener una realidad? Yo no sé más

de lo que oigo, lo que veo, lo que pienso

ese mosaico es el rayo de luz que entra

por mi ventana. Y a veces crece tanto

que yo no sé, no me puedo contener, me desborda

me parece que todo se ríe de mí.

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