Con motivo del 20vo.aniversario de su estreno, la próxima edición del BAFICI XXIV, en su sección «Rescates», presentará una nueva copia de la Película.
Con una copia restaurada para la ocasión y la presencia del director, guionista, actores, equipo técnico y músicos del film en la primera función, NADAR SOLO tendrá un valioso y simbólico recuerdo con algo de esa nostalgia que invade a sus personajes.

Sinopsis
Martín tiene 17 años y recibe un llamado con noticias de su hermano, al que hace años que no ve. Esto lo lleva a iniciar una búsqueda con la ilusión de encontrar en Pablo una respuesta para salir de la monotonía.
Este Bafici empieza un 19 de abril, a exactos 20 años del estreno de Nadar solo. Es mentira que 20 años no es nada, y en todo caso el verbo debería estar en plural. Además, la historia contada en Nadar solo no era precisamente contemporánea: los diecisiete años de Martín, el protagonista, eran más bien unos diecisiete de los noventa del siglo pasado. En Nadar solo se viajaba a Mar del Plata a buscar cosas que ya no eran y no iban a volver a ser, o que estaban dejando de ser pero no lo sabíamos. Primera de las películas emocionantes de Ezequiel Acuña, Nadar solo es acerca de indecisiones, o de decisiones tomadas demasiado tarde, una película clave del nuevo cine argentino que en ese entonces era muy nuevo pero que ya sentía nostalgias alrededor de objetos, modos y músicas. Javier Porta Fouz - Catalogo BAFICI 24
Con su debut Nadar solo, Ezequiel Acuña le dio al cine argentino una película en la que la adolescencia era la única protagonista: los tiempos muertos, la amistad inquebrantable que se resquebraja, el amor desde lejos, los hermanos mayores y esa sensación irrepetible de adolecer sin saber de qué. Alberto Fuguet - Radar Pagina 12
Película chica, historia tenue y corazón bien puesto. La gran lección del cine de Ezequiel Acuña es que se pueden hacer películas pequeñas que conecten con la audiencia. Héctor Soto -La Tercera
Nadar solo es una película sincera y emotiva que sorprende por su apabullante discreción, su tono bajo —como susurrado—, y lo extraordinario de sus actuaciones. Diego Lerer -Diario Clarín
